
Por: Gilbert Quesada Q
Hoy me atrevo a comprar, lo que se asemeja entre Tú y la naturaleza, compartiendo con elegancia inagotable belleza, pues son tus cabellos, cascadas de colores adornando tú cabeza,
Tus ojos son estrellas, como de hermosas constelaciónes, y he de hacerlos brillar, removiendo con mi amor tus ilusiones
Tus brazos son semejantes a esas fuertes ramas de árbol frondoso, haciéndome sentir siempre aquel abrazo qué me hace de tú amor dichoso
Son tus pechos dos hermosos montes colocados con cuidado y con detalle, y como aquellos montes verdes donde se respira el fresco aire
Desendiendo con cuidado hasta aquel tu manantial de vida, lugar que tú me entregas al sentirte en realidad querida, comprobando por tú misma que soy yo merecedor, de disfrutar todo tú cuerpo, al cuidarte con amor, como se cuida de la naturaleza, la más hermosa flor
Por eso me atreví, al hacer esta comparación, pues es mucha la belleza, qué a la naturaleza el tiempo le dio, pero a ti bella mujer, te la puso el mismo Dios
Gracias maestro que orgullo
Con mucho cariño publico