CUMBO, un apodo que marcó generaciones:

Por Luis Valencia, para Crónicas de La Unión.

Por Luis Valencia, para Crónicas de La Unión.

Su apodo, se le desconoce el origen, pero se le encuentra una rima según la Real Academia Española, ya que cumbo o cumba en países centroamericanos lo comparan con una calabaza, o  una vasija de barro  bien ancha y redonda para contener agua.  Tal vez por su contextura física, nuestro amigo de la historia le encajó bien su apodo. Esta fotografía de Cumbo, fue tomada recién abierta la plaza Chizeta Rojas en los años 1970.

Su nombre de cuna, Guillermo Cruz Barrantes Ramírez, hijo de Manuel Barrantes (plumas) y Lorenza Ramírez. Un hogar de cinco hijos que a recordar son Elda, Carmen, Yolanda, Cruz e Isidro.  Su vida casi completa la vivieron en Carpintera, donde Manuel (padre de Cumbo), fue el primer poblador estilo precario de una orilla de terreno sobre la calle a la piedra del encanto, terreno que lo cultivaba con maíz, frijoles y café, posteriormente este terreno lo dejó en abandono y lo tomó el Cholo Linaris.  Pero bien hablemos de Cumbo, el legendario personaje de pueblo en La Unión.  Casado con doña María Cecilia Solís Cubero (oriunda de Concepción de La Unión), y conocida como Chila, matrimonio que formó una de las familias más numerosas de aquéllos tiempos.  Diecinueve hijos fueron el fruto de esa unión, donde ocho mujeres y once varones llamaban la intención en la comunidad. A la fecha de este reportaje viven seis hombres y seis mujeres a los que se suman unos 200 miembros de familia entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos… Y creciendo.  Cumbo con su popular apodo, trabajó en el Consejo Nacional de Producción, donde se destacó por su fuerza bruta, un hombre que se acuclillaba y sobre su espalda colocaban 200 libras en sacos de arroz,  frijoles u otros granos que al descargar en los Estancos del Consejo, era quien marcaba la diferencia con los demás que solo cargaban un saco con 100 libras.

Era un personaje muy conocido, trabajador y querido sobre todo en Tres Ríos, lugar que recorría no solo cuando se pegaba sus rascas los fines de semana. Frecuentaba cuanta cantina de barrio encontraba abierta.  Bajo su manera de tomador que se lo llevó a la tumba a la edad de 54 años, era simpaticón, conversón, algo chistoso y metido en todo donde le dieran pelota; posiblemente esto le hizo ganar la popularidad que tuvo muchos años antes de su muerte.

Mucho tiempo de su vida, la pasó descalzo, jamás aceptó zapatos, y en sus rascas, lo primero que le estorbaba era la camisa y como lo vemos en la foto, era común para él andar así. Creó un hogar con una esposa y muchos hijos, igual llenó a un pueblo de anécdotas, que la historia no puede dejar de lado, sobre todo de una gran familia que hoy día la mayoría viven en el Cantón de La Unión y como es natural, si hacen un pequeño registro de su apellido y en especial renombrando su apodo ( Los Cumbos) , se darán cuenta que sus antecesores, fuese como fuese, dieron origen a una  familia que hoy día, seguro estoy que muchos ignoran su árbol genealógico que típicamente como es costumbre de nuestro pueblo, se formó de los plumas y los cumbos.  Con familia en gran parte de Cartago hoy el apellido Barrantes y Solís por Cumbo y doña Chila, lo llevarán muchos miembros y herederos de un apodo por generaciones “ Los Cumbos”

Leonardo Jiménez Campos

Periodista, Asesor en Comunicación Política

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