La ceremonia nupcial de anoche en la ciudad de Tres Ríos DIARIO DEL COMERCIO 26 de enero de 1922

Ayer fue día de gala para la sociedad de Tres Ríos, con motivo de la celebración del enlace matrimonial de nuestro querido y estimado Director don Joaquín Vargas Coto, con la virtuosa y espiritual señorita Anita Gené Calsamiglia, prestigio y ornato de nuestra distinguida sociedad.

La ceremonia fue celebrada a las ocho y media de la noche en la residencia de la señora madre de la novia, doña Lola C. v. de Gené, bendiciendo la sagrada unión, el Presbítero Dr. don Matías Cornelio Rojas Cura de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar.

Actuaron como padrinos los estimables caballeros don León de Mezerville y su señora esposa doña Lolita Gené de Mezerville, don Fausto Calderón Coto y su señora esposa doña Conchita Gené de Calderón.

A causa de los duelos recientes de ambas familias, el acto tuvo lugar en el sereno ambiente de la intimidad familiar y en el que sólo participaron las familias de los contrayentes y algunas íntimas amistades más allegadas. Terminada la ceremonia los nuevos desposados se dirigieron en auto a esta capital en donde fijarán su residencia.

Esta boda constituye una nota de refinadísima delicadeza en los acontecimientos más importantes de nuestra vida social, por los hondos y sinceros afectos de que disfrutan Joaquín y Anita.

Ella, dechado de candor y de pureza, inspirada en el ejemplo de sus padres, mantuvo siempre como glorioso blasón los más delicados y sencillos sentimientos.

Anita, esta flor purísima de nuestro jardín costarricense, hoy señora de Vargas, hizo su educación en el Colegio de Sión de esta capital, y desde muy niña se reflejaba en ella a manera de ser superior la poseedora de un corazón magnánimo, tierno y sensible, ampliamente abierto para dar cabida a las más puras afecciones.

Él, Joaquín Vargas Coto, desde que comenzó sus estudios en el Liceo de Costa Rica supo enaltecer su personalidad con la más cara de las virtudes: su profunda modestia.

Mientras fue estudiante dedicaba las horas de asueto al periodismo, por cuya profesión sentía fervoroso culto, figurando en el diarismo desde el año 1915 como Jefe de Redacción y otros distinguidos puestos de la prensa nacional.

Sus escritos revelan el alma sencilla y a la par generosa que como timbre de honor le acompaña. Díganlo si no sus editoriales en las columnas del Diario que con tanta inteligencia dirige, díganlo sus crónicas internacionales, sus ofrendas a la gran Francia y a España, de cuyas dos naciones es ferviente admirador.

Joaquín Vargas Coto es el periodista de estilo moderno que cubrió su carrera a fuerza de talento, sereno y dispuesto en todas las ocasiones de su vida periodística a defender con su pluma que es luz, las causas nobles y justas.

Por sus innegables aptitudes, por esa labor copiosa de sólida popularidad, es que nuestro compañero brilla en el número de los intelectuales.

El Personal del DIARIO DEL COMERCIO al expresar sus más cordiales votos por la felicidad de ambos contrayentes, desea que las flores que abrieron su corola para dar paso al nupcial cortejo se mantengan frescas y lozanas alimentando con su fragancia una vida eterna de amor… de ensueño… de ilusión…

(Recopiló: Telesforo Barquero)

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