Hay una máxima fundamental en el control de los recursos públicos: quien investiga no puede estar subordinado a quien es investigado. Parece obvio, casi una perogrullada. Sin embargo, en la Municipalidad de La Unión, esa elemental regla parece haberse extraviado en algún cajón de la burocracia.
Hace apenas unos días, la nueva Auditora Municipal, Charlot Morales, asumió el cargo con la encomienda de velar por la transparencia y el correcto uso de los fondos comunales. Este medio, fiel a su labor de fiscalización ciudadana, le solicitó una audiencia para consultar sobre varios expedientes pendientes, entre ellos uno relacionado con un viaje del Alcalde fuera del país.
La respuesta de la funcionaria ha sido, cuando menos, preocupante.
Luego de un intercambio de correos, la Auditora decidió cerrar la puerta con un argumento insólito: nos remitió a la Oficina de Comunicación Institucional. Según nos indicó, un comunicado interno —el MLU-COMUNI-040-2026— establece que todas las consultas de prensa deben canalizarse a través del Departamento de Comunicación, adscrito al Alcalde.
El problema no es burocrático, es de fondo
No nos oponemos a los procedimientos internos. Toda institución requiere orden. El problema aquí es de otra naturaleza: la Auditoría Municipal no es un departamento más. Por mandato de la Ley General de Control Interno (N° 8292), la Auditoría es un órgano técnico especializado con autonomía funcional. Su razón de ser es fiscalizar al jerarca —en este caso, al Alcalde—, no rendirle cuentas ni someterse a sus filtros.
Remitir una consulta periodística sobre un posible acto irregular del Alcalde a una oficina que depende directamente del Alcalde es, lisa y llanamente, advertir al investigado. Es como pedirle al zorro que custodie el gallinero, pero con un comunicado interno que intente darle apariencia de legalidad.
La norma interna no está por encima de la ley
La señora Morales nos ha invitado a «canalizar las consultas» a través del señor Ronny Delgado Linares, Coordinador de Comunicación Institucional. Con todo respeto, no vamos a hacerlo. No porque tengamos algo en contra del compañero Delgado, sino porque ese procedimiento es jurídicamente incorrecto.
La Ley Marco de Acceso a la Información Pública (N° 10554) es clara: el derecho de petición se ejerce directamente ante el sujeto obligado. Ese sujeto obligado es la Auditoría Municipal, no la oficina de prensa del Alcalde. Ningún comunicado interno puede anular el principio de máxima publicidad ni imponer barreras que la ley no contempla.
¿Qué espera la ciudadanía de una Auditora?
La ciudadanía de La Unión merece una Auditoría que investigue con independencia, que reciba denuncias sin filtrarlas por el escritorio del denunciado, que atienda a la prensa sin pedirle permiso al poder. Lo que no merece es una funcionaria que, en sus primeros días de gestión, decida blindarse detrás de una circular que la convierte en subalterna de aquel a quien debe fiscalizar.
La señora Morales tiene una oportunidad invaluable: corregir el rumbo, retirar esa instrucción y demostrar que llegó para fortalecer el control interno, no para debilitarlo. El silencio o la terquedad, en cambio, la llevarán por el camino opuesto: el de la posible complicidad pasiva.
Una recomendación final
Este medio no se amedrenta ante los muros burocráticos. Hemos ejercido el periodismo durante más de 26 años y sabemos reconocer una obstrucción cuando la vemos. La historia nos ha enseñado que cuando una administración intenta controlar el flujo de información hacia la prensa, es porque algo quiere ocultar.
No permitiremos que un comunicado interno —firmado seguramente por alguna mano cercana al Despacho del Alcalde— nos desvíe de nuestra labor. Iremos a la Sala Constitucional si es necesario. Iremos a la Contraloría General de la República. Haremos valer el artículo 30 de la Constitución Política, que garantiza el acceso a los actos públicos.
La Auditoría tiene dos caminos: atender directamente a la prensa, como mandan la ley, o convertirse en cómplice del muro que su propia institución debería derribar.
La transparencia no se mendiga. Se exige. Y aquí seguiremos exigiendo.
Crónicas de La Unión
Mayo, 2026

Que hp sigue el descaro en La Casa de Los Sustos que es el miedo,tanta mierda estará oculta que hay temor a ser escarvada por que lacontralora se presta al juego de quien tiene que miedo a que escarven,primero un consejo malo menos una, ahora una contralora con miedo un sindicato ummmmm,pidiendo cuentas cuando debería estar pidiendo castigo,esto está mal y muy mal, como un ser como este hace lo que le da la gana y ahi sigue riéndose del pueblo.
Concuerdo con la posición editorial de Crónicas de La Unión.
Parece que el eufemismo estriba en «una consulta de prensa», como si ésta fuese distinta a una interpelación ciudadana.
El derecho ciudadano al acceso a información pública es válido en ambos casos. Seguir la línea del autoritarismo es lo contrario a fortalecer una democracia real, no solo representativa.
Mal se entiende la «autonomía municipal» como si fuese un estado dentro del Estado Nacional.