
Fortalecer la democracia: Responsabilidad de todos Por: Pedro Soto Sánchez
El lunes más de un millón de costarricenses amanecieron con alegría y la esperanza de que la decisión tomada ayer marque un rumbo mejor para Costa Rica. Ojalá eso sucediera.
Otro millón de personas, que también participamos en esta contienda electoral, no compartimos ese optimismo. Nos preocupa la ruta que podrían tomar las actuales y futuras autoridades del gobierno y las consecuencias que ello pueda tener para la institucionalidad democrática y el bienestar del país.
Costa Rica está dividida, y así lo reflejan los resultados electorales. El partido ganador con el 48% de los votos, tiene una responsabilidad fundamental: gobernar para todas y todos los costarricenses, sin exclusiones ni discriminaciones, y sin utilizar la institucionalidad del Estado para acallar, deslegitimar o perseguir las voces críticas.

Según datos del Tribunal Supremo de Elecciones, cerca de 1.200.000 personas votamos por el PLN, Agenda Ciudadana, el Frente Amplio y otros partidos participantes. Somos un sector amplio y diverso de la población nacional que, al igual que quienes votaron por Pueblo Soberano, merece pleno respeto a sus derechos sociales, civiles y políticos.
En este país nadie tiene derecho a excluir a nadie. Todas y todos cabemos, aun cuando pensemos distinto. Lo que sí debemos erradicar son los discursos de odio, el autoritarismo, la anti política, la burla y la descalificación que, hasta hoy, han marcado buena parte del discurso oficialista.
Ojalá el nuevo equipo de gobierno haga una lectura responsable de los resultados electorales y asuma el desafío de construir acuerdos que permitan superar la polarización y las confrontaciones estériles que tanto daño le han hecho a Costa Rica. De igual manera, corresponde a la oposición política actuar con una conducta propositiva y segura, que ratifique su compromiso con el bienestar del pueblo costarricense, tal como lo manifestaron durante la campaña recién concluida. La construcción de un amplio frente político que represente a los costarricenses que no respaldamos el rumbo actual, es otra tarea prioritaria.

Independientemente del resultado electoral, tenemos por delante un enorme desafío cultural: recuperar y fortalecer nuestra memoria democrática, construir una visión compartida para reformar la institucionalidad, estimular la organización de la mayoría social y fortalecer el debate público para no ser víctimas de la mentira y la desinformación.
Quienes votaron por Laura y quienes no lo hicimos, debemos mantenernos atentos, críticos y participativos. Respaldar lo que deba ser respaldado y rechazar aquello que atente contra la democracia. La democracia se cuida y se fortalece con la participación activa en los barrios, en las organizaciones gremiales, culturales y comunales, en las asociaciones solidaristas y los sindicatos, y en todo espacio público que fomente el diálogo respetuoso y la construcción colectiva del país que queremos.