«La tubería se podría reventar»: ingeniero Rafael Oreamuno explica los riesgos de la presión del agua

Ing. Rafael Oreamuno (foto Lanamme UCR)

  • Presión baja, presión alta: el delicado equilibrio del agua potable
    Oreamuno alerta sobre tuberías viejas y vibraciones que rompen calles

SEGUNDA PARTE

El ingeniero Rafael Oreamuno, coordinador de la comisión paritaria para la creación del código hidrológico del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA), nos recibe en una tarde de conversación técnica pero accesible.  Su experiencia en abastecimiento y su trato con colegas del gremio le permiten dibujar un mapa detallado de las entrañas del sistema. Habla con pausas, con la honestidad de quien sabe lo que ignora, y con la claridad de quien ha visto reventarse tuberías y romperse calles.

Agua potable: retos de presión, fugas y tuberías olvidadas

Pregunta 1 (Leonardo Jiménez Campos):
Para iniciar ingeniero, ¿podría describirnos cuáles son los elementos o componentes básicos que conforman un sistema de distribución de agua? Nos interesa entender esa radiografía inicial del sistema desde la captación hasta la llegada al usuario final.

R/ Rafael Oreamuno:
De acuerdo, creo que debo hacer la aclaración. No es mi área de especialidad, pero en términos de una visión general le puedo ayudar. Hay un elemento esencial: el recurso hídrico. Dependiendo de la calidad del agua cruda —la del río, acuífero o lago— la norma dice que si es calidad 4 o 5 no la use. Por ejemplo, agua del río Torres o Virilla no. Si es superficial, se hace una captación con desarenadora para que las partículas pesadas decanten. Luego va a la planta de tratamiento tradicional, donde se usa sulfato de aluminio para juntar partículas livianas, después filtración, cloración y ya el agua inerte sale al sistema de distribución. Pasa por tuberías de menor diámetro hacia vecindarios o tanques de almacenamiento para horas de máxima demanda.

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Entiendo esos componentes, pero no todos los sistemas funcionan igual. ¿Cuáles son los retos de los sistemas por gravedad, por bombeo o mixtos?

R/ Por gravedad hemos preferido la mayoría, porque abarata costos. El bombeo necesita energía, cada vez más cara. En agua subterránea, hay que bombear desde cien o más metros, pero tiene mejor calidad porque el suelo filtra. También se usa bombeo en partes altas o zonas muy planas como Guanacaste, para dar presión suficiente a casas de dos pisos. Ahí se instala una estación de bombeo contra la red.

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Hablemos de la gestión de la presión. ¿Qué implica y qué pasa cuando hay presiones muy bajas?

R/ La presión necesaria es alrededor de quince metros de columna de agua. Si es baja, el agua apenas sale o no llega al segundo piso. Las tuberías tienen rugosidad que frena el agua. Si es demasiada alta, la tubería se podría reventar. Al cerrar la llave se genera sobrepresión que rompe tuberías o grifería. Hay un límite máximo y uno mínimo que establece la norma.

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Entonces, ¿qué relación directa hay entre altas presiones y el incremento de fugas?

R/ Si la presión está regulada no debería haber problemas. Pero la mayoría de fugas vienen porque hay tuberías muy viejas y nadie levantó planos. No sabemos por dónde van. La municipalidad arregla la calle, pasa vibrador y aplanadora, la tubería vieja se rompe. Es la tragedia diaria en el país. El AyA ha hecho esfuerzos, pero en los años sesenta la prioridad era arreglar el suministro del agua, no documentar. Ahora el sistema nos está pasando la factura.

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¿Por qué a mayor presión las pérdidas físicas de agua son mayores?

R/ Imaginemos una tubería larga: el agua genera fricción con las paredes. Eso se llama pérdidas por fricción. Si el conducto es de concreto, pierde más que si es de plástico porque es más rugoso. Hay que compensar con la carga inicial para que el flujo no se detenga.

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En zonas de topografía quebrada como partes altas del Tiribí, ¿esas altas presiones generan fugas en el sistema y en los usuarios?

R/ Sí, si superan la presión de trabajo de la tubería. Por eso se ponen tanques rompegradientes: el agua sale a presión atmosférica y se instala otra tubería. Así se va quebrando el gradiente para que no se reviente la tubería ni se dañen los empaques, que generan goteo y fuga por exceso de presión.

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¿Cuál sería el orden óptimo de un sistema para que llegue la presión suficiente?

R/ Lo óptimo es el rango que dice la norma nacional: un mínimo que garantiza que el agua salga bien, y un máximo que garantiza que todo funcione. Si va a un depósito de materiales, la tubería para agua potable ya está diseñada para trabajar en ese rango.

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Para corroborar que la presión está en el rango adecuado, ¿habría que hacer pruebas en diferentes puntos?

R/ Sí. El que suple el servicio debería garantizarlo. Si en un vecindario se dañan accesorios constantemente, pueden pedir una verificación, ojalá nocturna, porque a las tres o cuatro de la mañana, con todas las llaves cerradas, se toma la presión máxima del sistema. Así se detectan problemas de fugas o empaques dañados.

El problema oculto de las fugas 

Rafael Oreamuno no tiene todas las respuestas, pero sabe dónde están las grietas. Habla de tuberías sin planos, de vibraciones que rompen el asfalto recién hecho, de una presión que cuando es poca molesta y cuando es mucha revienta. La receta, dice, ya está escrita en la norma nacional: cumplir los rangos, documentar lo enterrado, hacer pruebas nocturnas. El agua corre, pero el país sigue pagando una factura atrasada desde los años sesenta.

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