ENTREVISTA: “Valió la Pena”: La epopeya del grupo que conquistó las cumbres de Centroamérica

Julio Quesada García el alma del grupo Valió la Pena

El Cantón de La Unión se ha convertido, sin saberlo muchos, en el punto de partida de una de las historias más inspiradoras del senderismo costarricense. Lo que comenzó como una inquietud en la antesala de la jubilación, hoy es una comunidad que moviliza a más de 1,700 personas al año, cruza fronteras y toca las cumbres más altas de Centroamérica.

Tuvimos el privilegio de conversar con don Julio Quesada García, el líder y fundador del grupo “Valió la Pena”. Entre anécdotas de caminatas agotadoras, la emoción de los adultos mayores que descubren la montaña y la épica de conquistar volcanes en cinco países, don Julio nos recuerda que el verdadero límite no está en las piernas, sino en el corazón.

A sus 65 años y con una lesión que le llaman “pie caído”, ha caminado las rutas más exigentes de la región. En esta entrevista, nos comparte su filosofía, la organización detrás de los 45 recorridos anuales y la invitación a unirse a la próxima aventura.

“Valió la Pena” se ha consolidado como un referente de inclusión. Desde niños hasta un hombre de 87 años, todos encuentran un lugar en sus filas para conectar con la naturaleza.

Leonardo Jiménez Campos (LJC): Don Julio, usted me había mencionado que el proyecto lo creó a finales del 2021, pero la primera caminata oficial fue el 8 de mayo del 2022 con 19 personas. ¿Cómo nació esa chispa inicial? ¿Qué le motivó a crear el grupo “Valió la Pena”?

Julio Quesada García (JQG): Bueno, en ese momento yo me estaba preparando para jubilarme, lo cual sucedió el 28 de febrero del 2022, dos meses antes. Me senté un día a averiguar qué iba a hacer con mi tiempo. Recordé cuando estaba en rescate y traiciones, y decidí montar esas caminatas en el Cantón de La Unión. Así que empezamos con una caminata desde RECOPE hacia Dulce Nombre por La Angelina. Éramos 19 personas, una de las cuales ya falleció, que era el hermano de Pocho Vega.

LJC: ¿Por qué el nombre “Valió la Pena”?

JQG: En esa caminata ya no éramos 19, sino más de 30. Cuando íbamos subiendo, hicimos una especie de concurso para ponerle nombre al grupo. Al terminar la caminata en la parte alta de Angelina, una de las compañeras de San Juan propuso que se llamara “Valió la Pena”. Y así quedó. Hasta la fecha no ha cambiado y creo que no lo hará.

LJC: ¿Cuál fue el sentimiento de aquella primera caminata hacia la iglesia por Martínez?

JQG: Fue un sentimiento de sufrimiento, de dolor. Cuatro días después no me aguantaba ninguna parte del cuerpo. Y a la mayoría de los compañeros les pasó igual. Me acuerdo clarito de Yalianel Muñoz, de unas señoras de Concepción… Éramos 19 y casi todos íbamos sufriendo.

LJC: ¿Cómo fue ese proceso de pasar de caminatas locales a darse cuenta de que podían aspirar a retos mayores como el Pico Blanco?

JQG: Iniciamos con caminatas, luego en Finca Los Lotes, después hicimos la ruta de las Fuentes de Carazo, desde el parque de Tres Ríos, hacia el Águila. Luego nos fuimos a Los Pinos y hasta hicimos el reto de La Carpintera, que no es para cualquiera. Eso nos motivó a buscar caminatas fuera del cantón. Apenas llevábamos tres meses cuando subimos Pico Blanco. Luego fuimos a a la rompepechos, a Vista de Golfo, por el Cerro de la Muerte, y más tarde a Cerro Danta en Heredia. Y así sucesivamente.

LJC: Uno de sus logros más impresionantes fue proponerse subir las máximas alturas de Centroamérica. ¿Cómo surge la idea?

JQG: Después de haber subido cerros de más de tres mil metros, donde el mal de altura se siente, un grupo de Guanacaste, los Místicos de Guanacaste, me invitó a Acatenango en Guatemala. Fui y estuve muy cerca de subir el volcán de Fuego, pero no me animé por miedo. Veintidós días después volví con mi esposa, en febrero, y subí. Fue entonces, después de cumplir 65 años, que se me ocurrió invitar a algunos compañeros a hacer el resto de Centroamérica. Cinco de ellos fueron a todas las cumbres.

LJC: Recientemente, completaron las cumbres de Honduras, Nicaragua y El Salvador. ¿Cómo fue esa experiencia?

JQG: Después de Barú en Panamá, que fue durísimo, pasamos a subir el cerro Bogotón en Nicaragua. Es curioso porque no es muy alto, son 2,107 metros, pero el calor es fortísimo. Está en la frontera con Honduras, caminas y das un paso en Honduras, otro en Nicaragua. Tuvimos que viajar 23 horas en microbús para llegar a Nueva Segovia. Luego, en noviembre, subimos el Tajumulco en Guatemala, la cumbre más alta de Centroamérica. Lo subimos y bajamos el mismo día, con muchísimo frío. Finalmente, por mi cumpleaños, subí el Cerro El Pital en El Salvador, y aprovechamos para hacer el Monte Verde y el Volcán Izalco, que están cerca.

LJC: ¿Cómo vivieron el aspecto de la seguridad y la logística en esos países?

JQG: Para Guatemala, El Salvador y Honduras contratamos un guía calificado, Noel, que tiene una agencia de senderismo y mucha experiencia en Chirripó. En El Salvador la seguridad es totalmente diferente a lo que se vivió en los ochentas o noventas. En Honduras sí se veía un poco más de inseguridad, pero nosotros estábamos en Gracias, una ciudad que fue la primera capital de Centroamérica, muy segura. No vivimos ningún acto de inseguridad.

LJC: Al finalizar la travesía por cuatro cumbres, ¿sienten que se han convertido en pioneros del senderismo en el país?

JQG: No estamos seguros, no hay nada documentado. Sabemos que hay agencias que han llevado grupos y personas de Costa Rica que han hecho las cumbres, pero como grupo de senderismo, sin fines de lucro, creemos que somos de los primeros, si no los primeros, en hacer las máximas alturas de todo Centroamérica en un año. Solo nos falta Belice, que tiene un cerro mucho más bajo que La Carpintera.

LJC: Me llamó la atención la diversidad dentro del grupo. Tienen el grupo de oro, el avanzado, el internacional y las etapas recreativas. ¿Cómo están organizados?

JQG: Empezamos con un grupo recreativo en mayo del 2022. Luego, en agosto, una señora de una iglesia me pidió que llevara a un grupo de adultos mayores a caminar. Así nació el Grupo de Oro. Hoy son más de cien personas de entre 50 y 87 años. Luego están los avanzados, un grupo pequeño de 18 a 20 personas que salimos de madrugada y regresamos de noche. También hacemos el Camino de Costa Rica, que son 280 kilómetros de mar a mar en 16 etapas. Y el grupo internacional, el más fuerte, que es el que ha hecho las cumbres. No cualquiera puede ir.

LJC: Es increíble que participen desde niños de seis años hasta adultos de 87, y que alrededor de 1,700 personas caminen con ustedes al año. ¿Cómo logran esta inclusión?

JQG: Creemos que en estos cuatro años han caminado con nosotros unas seis o siete mil personas, unas mil personas diferentes. Hacemos cerca de 45 caminatas al año. Para el grupo de oro, no hay muchos espacios, y nosotros creemos que somos uno de los primeros grupos consolidados en Costa Rica. Lo más importante es que no tenemos ningún tipo de lucro, no cobramos, todos pagan sus costos por igual. Ver a un adulto mayor caminando tres, cinco o siete kilómetros, la alegría con la que esperan todo un mes para hacer esas caminatas, no cabe duda de que eso llena a cualquiera.

LJC: Después de haber conquistado las cumbres más altas de Centroamérica, ¿qué sigue para “Valió la Pena”?

JQG: Ahora sigue el Nevado de Toluca en México, de unos 4,600 metros, y el Cerro Malinche. Lo tenemos frenado por la situación del país, pero queríamos subirlo en septiembre. El techo mío sería un cerro de cinco mil metros en América del Sur, tal vez Bolivia o Ecuador. Con cinco mil metros me sentiría satisfecho. La fuerza ya no daría para más. Pero antes de eso, queremos terminar en Belice este diciembre.

LJC: ¿Cómo puede nuestra audiencia unirse a ustedes en alguna de esas aventuras?

JQG: Tenemos una página en Facebook llamada “Valió la Pena”. También al teléfono 8340 6884. Lo único que pedimos es que estén claros de que es un grupo sin fines de lucro, firmamos una declaración de responsabilidad porque cada quien viaja bajo su propio riesgo. Con nombre completo, cédula y fecha de nacimiento, los metemos en el chat y reciben toda la información para participar.

EL LLAMADO DE LA MONTAÑA

La conversación con don Julio Quesada no es solo un recorrido por cumbres y senderos. Es un testimonio de cómo la voluntad, la organización y el amor por la naturaleza pueden construir una comunidad que trasciende generaciones y fronteras. Lo que comenzó con un grupo de 19 personas que apenas podían caminar al día siguiente, hoy es una familia de miles que encuentran en cada caminata un motivo para levantarse, para superarse y para compartir.

“Todo se puede”, nos repite don Julio con la seguridad de quien ha puesto un pie en la cima de Centroamérica. “La mente está todo, el corazón y un poquito de esfuerzo físico”.

Este próximo jueves, a las siete de la mañana, el grupo se reunirá en el costado norte de la escuela para caminar hacia Los Pinos. La invitación está abierta. Solo hay que llenar un formulario y atreverse a dar el primer paso.

Porque, como bien lo dice el nombre del grupo, cada esfuerzo compartido en la montaña, cada meta alcanzada y cada nueva amistad forjada bajo el sol o la lluvia, realmente vale la pena.

*Para más información, busque “Valió la Pena” en Facebook o comuníquese al 8340-6884. Las montañas esperan.*

(Ljc31marzo2026)

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