
Por: Grettel Solano Morales
El Día Naranja, una iniciativa global impulsada desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se ha convertido en un símbolo de esperanza y acción. Aunque el foco principal es el 25 de noviembre, declarado como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la ONU promueve que el día 25 de noviembre se realicen actividades para generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.
¿Qué es el Día Naranja? El Día Naranja es un llamado a la acción. Busca movilizar a gobiernos, sociedad civil, medios de comunicación, sector privado y a la población en general para emprender acciones concretas que promuevan la cultura de la no violencia.
El Día Naranja promueve la Eliminación de la Violencia contra la Mujer porque este tipo de violencia es fundamentalmente una manifestación de la desigualdad histórica de poder entre hombres y mujeres.
Este día no solo sirve como un recordatorio de las terribles cifras de violencia de género a nivel nacional y mundial (como el feminicidio, el acoso digital, acoso sexual, violencia sexual, o la violencia en el ámbito familiar y laboral), sino que también es una oportunidad para:
Visibilizar el problema de la violencia de género como una violación sistemática de los derechos humanos. Fomentar la denuncia y el apoyo a las sobrevivientes.
Asumir compromisos públicos y privados para construir un mundo libre de discriminación y violencia.
La elección del color naranja es profundamente simbólica y estratégica. El naranja representa un futuro brillante y optimista libre de violencia. El vestir una prenda de este color, se busca irradiar luz y esperanza.
Es un color que contrasta con el negro y otros tonos asociados a la tristeza o la fatalidad, posicionándose como el color del cambio, la energía y la eliminación de la oscuridad de la violencia.
La elección del día 25 de cada mes honra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer del 25 de noviembre. Esta fecha fue seleccionada en 1999 por la ONU en memoria de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas dominicanas brutalmente asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, convirtiéndose en un símbolo mundial de la lucha contra la opresión y la violencia.
Se estima que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por parte de terceros en algún momento de su vida.
A nivel global, menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan ayuda de algún tipo.
Casi 750 millones de mujeres y niñas que están vivas hoy en día se casaron antes de cumplir los 18 años.
La violencia no solo afecta a la víctima, sino que tiene un costo inmenso para las familias, las comunidades y la economía global, perpetuando la desigualdad y el subdesarrollo.
Es crucial reconocer que los hombres y niños también son víctimas de violencia, incluyendo la violencia física, sexual y el acoso. Sin embargo, esta violencia a menudo se categoriza de manera diferente.
En muchos contextos, los hombres tienen una mayor tasa de victimización en situaciones de violencia interpersonal no íntima, como peleas, violencia de pandillas o crímenes relacionados con el robo.
La mayoría de la violencia que sufren los hombres es perpetrada por otros hombres, a menudo relacionada con normas de masculinidad tóxica (la presión social de ser «duros», no mostrar debilidad, etc.).
Para las víctimas masculinas de violencia sexual o violencia doméstica, se necesitan programas de apoyo y concientización que aborden sus desafíos específicos.
El Día Naranja nos recuerda que la erradicación de la violencia es una tarea de todos y no se limita a un solo día.
En nuestra individualidad podemos promover el respeto, cuestionar los roles de género dañinos y no ser indiferentes ante situaciones de violencia que presenciemos.
A nivel de la sociedad se debe exigir a los gobiernos locales la implementación de políticas y programas que prevengan e erradiquen la violencia, que sean implementas desde la infancia, leyes más fuertes, la inversión en educación con perspectiva de género y el acceso a servicios de apoyo y refugio para las personas sobrevivientes de violencia en sus diferentes manifestaciones (Feminicidio, violencia sexual, física, psicológica, familiar, patrimonial) que sufren tanto las mujeres como los hombre, en muchos casos desde su infancia
El Día Naranja es mucho más que un color; es un compromiso continuo, una llamada a la conciencia y un símbolo de que es posible construir una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencia.
La meta final es la erradicación de toda forma de violencia para construir sociedades más seguras, justas y pacíficas para todos: mujeres, niñas, hombres y niños.
Es fundamental reconocer que la violencia es un problema social complejo que nos afecta como comunidad
Hombres y niños también son víctimas de violencia, incluyendo el acoso, la agresión física y la violencia sexual. En muchos casos, esta violencia está ligada a la presión de los roles de masculinidad tóxica o a entornos de alta criminalidad, y sufre una grave invisibilidad.
Erradicar la violencia de género es un paso crucial, pero también debemos trabajar para desmantelar todas las dinámicas que generan violencia, ya sea en el hogar, la escuela, el trabajo o la comunidad.
La No Violencia como Principio Universal nos beneficia a todos:
Habrá una sociedad más segura, disminuyendo la violencia contra un grupo reduce la violencia en general, elevando el nivel de seguridad para todas las personas ciudadanas.
Se reduce el trauma y el miedo causados por la violencia mejora la salud psicológica de toda la población.
Una sociedad libre de violencia permite que todas las personas, sin importar su género, edad u origen, puedan desarrollarse plenamente y ejercer sus derechos humanos.
Por lo tanto, mientras nos vestimos de naranja para visibilizar la lucha contra la violencia de género, también elevamos nuestra voz para exigir y construir un mundo donde ninguna persona, de ningún sexo o edad, deba temer o sufrir violencia.

