Disección de la campaña electoral 2026; la cuesta de enero del 2026 y el realismo político

Jorge Polinaris Vargas, politólogo, exministro de Planificación Nacional y director ejecutivo del Observatorio Humanista Cristiano del Desarrollo.

“La cuesta de enero podría ser fatal para la gran mayoría de los candidatos presidenciales, y terminal para muchos partidos políticos surgidos de la nada. Los que sobrevivan, tradicionales o no tradicionales, tendrán que poner sus barbas en remojo y reinventarse hacia adelante con el fin de coadyuvar a disminuir los factores causales del descontento ciudadano, corregir debilidades estructurales y resolver los desafíos de futuro fortaleciendo el sistema democrático y republicano.  Esa pareciera ser una gran lección de esta elección.”

  • La oposición no ha sido capaz de contrarrestar la narrativa del oficialismo
  • Se desvanece la posibilidad de una segunda ronda electoral
  • El mes de enero inicia confirmando que no crecen, en su conjunto, los 19 partidos de oposición.
  • Los partidos de oposición no dieron respuesta a los factores causales del descontento ciudadano.
  • Apostar a resultados inciertos de los debates es una respuesta débil y tardía.

Presentación:

El Consejo Editorial del Observatorio Humanista Cristiano del Desarrollo asumió con la mayor seriedad la invitación de La Revista.cr, para que comentáramos los resultados de los estudios de opinión publicados por las principales casas encuestadoras, y en general, sobre la situación político electoral del país en función de las elecciones nacionales del 1 de febrero de 2026, lo que hemos publicado bajo el título de una “Disección de la Campaña Electoral 2026”. Hoy este Consejo aporta la primera publicación del 2026, el que denominados el “segundo tiempo”, sin que se vislumbre, por ahora un tiempo extra, en esta compleja y difícil cuesta de enero.

Jorge Polinaris Vargas, por el Consejo Editorial

Introducción:

¿Cómo se perfila el inicio del último mes de esta campaña electoral? Atípico, por decir lo menos; fatal para la mayoría de los contendores, por decir lo más. Factores cualitativos y cuantitativos nos inducen a pensar así.

A nuestro juicio, casi todo está prácticamente definido. O, quizás, estaba destinado a ser así, pues, desde el inicio, se planteó como una elección binaria: todos contra una, cuando la realidad era muy distinta. Una oposición altamente fragmentada y sin un mensaje calador, partidos tradicionales en profunda crisis y un oficialismo que zarpó navegando cómodamente bajo la brisa abrazadora de la alta y constante popularidad del presidente, han operado como una especie de conjuro electoral.

La cuesta de enero podría ser fatal para la gran mayoría de los candidatos presidenciales, y terminal para muchos partidos políticos surgidos de la nada. Los que sobrevivan, tradicionales o no tradicionales, tendrán que poner sus barbas en remojo y reinventarse hacia adelante con el fin de coadyuvar a disminuir los factores causales del descontento ciudadano, corregir debilidades estructurales y resolver los desafíos de futuro fortaleciendo el sistema democrático y republicano.  Esa pareciera ser una gran lección de esta elección.

De los 20 candidatos a la presidencia de la República, 15 no tendrán ninguna oportunidad (nunca la tuvieron); 5 comprobarán cuán difícil es ascender una cima tan esquiva y llena de obstáculos, y sólo una la tendrá casi cuesta abajo. Lo dijimos en octubre y diciembre pasados y lo reafirmamos hoy, con pocas reservas.

Las primeras encuestas del mes de enero:

La Consultoría Interdisciplinaria en Desarrollo: CID-Gallup

La primera en aparecer fue Cid-Gallup el 6 de enero, con una muestra estadísticamente representativa y elaborada mediante consultas personales, no telefónicas.

Sostuvo que la candidata del partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, no solo se mantuvo de puntera, sino que fue capaz de cruzar el umbral constitucional para ganar en primera ronda con un 41%. Fue la única capaz de crecer un poco estadísticamente, pero en forma positiva, mientras que todos los demás se mantuvieron prácticamente estancados en niveles muy bajos.

A esa cifra, desde luego, se le puede aplicar el margen de error, de casi un 3% hacia arriba o hacia abajo. Si se practicara lo primero, el porcentaje de electores decididos a votar pasaría con creces el mínimo requerido para ganar en primera ronda, y, si se aplicara lo segundo, aun así, tendría asegurada su participación en segunda ronda. Pero faltan dos semanas para el desenlace, y no se puede descartar que pueda ajustar los pocos puntos porcentuales que en esta hipótesis le faltarían para cruzar de nuevo el umbral del 40% constitucional.

Álvaro Ramos, del partido Liberación Nacional, le sigue de forma muy distante con un 9% de las intenciones de voto. Si hubiera segunda ronda electoral, estaría sembrado para disputarla con Laura Fernández. Con esas cifras no vemos, sinceramente, muchas probabilidades de que Ramos pudiera ser alcanzado, y menos sobrepasado, por ningún otro candidato o candidata.

El que más se le acerca en esta encuesta es Fabricio Alvarado, con un 6% de intenciones de voto, lo que representa dos terceras partes del caudal electoral hasta ahora recogido por Álvaro Ramos. Para alcanzarlo, tendría que captar un porcentaje de indecisos mucho más alto que su rival inmediato, lo que, de nuevo, parece posible, pero no muy probable. Si hubiera segunda ronda creemos que sería con Álvaro Ramos y con nadie más. Entre el crudo realismo del segundo lugar y el optimismo dulzón del tercero, la prudencia aconseja inclinarse por el segundo.

Luego vienen Ariel Robles y Claudia Dobles con 4 puntos porcentuales cada uno. La cuesta de enero para ellos es aún más empinada. Álvaro Ramos los duplica y Laura Fernández multiplica ese porcentaje varias veces. Un análisis objetivo tendría que asignarles muy pocas probabilidades de llegar a la segunda ronda, si la hubiere.

Aún más empinada tienen la cuesta Juan Carlos Hidalgo y Eli Feinzaig por una razón estadística fundamental: sus respectivas intenciones de voto no pasan del margen de error, pues apenas llegan al 2%. Para ellos, la realidad es muy ingrata. En nuestra opinión, sus objetivos no deberían estar cifrados en la presidencia de la República, sino en los diputados y, principalmente, salvar a sus partidos de una degradación porcentual muy peligrosa hacia el futuro o, incluso, su virtual desaparición. El PUSC completará con ésta su quinta derrota consecutiva. Se le hizo muy tarde para corregir el rumbo y muchos socialcristianos dejaron el barco.

Un dato significativo sobre la percepción general de las próximas elecciones en la encuesta CID-Gallup: al total de los encuestados se les preguntó quién sería el próximo presidente y estas fueron sus respuestas: Laura Fernández, 48%; Álvaro Ramos, 8%; Fabricio Alvarado, 5%; Claudia Dobles y Ariel Robles, 3%. Mientras que Juan Carlos Hidalgo, Luis Amador, Eliécer Feinzaig, Natalia Díaz y Luz Mary Alpízar obtuvieron un 1%.

OPOL Consultores

Los resultados estadísticos de OPOL consultores, según el Informe sobre la VI Encuesta Nacional Electoral de enero 2026, publicado el 7 de enero, apenas un día después de la de Cid-Gallup, tiene mucho mayores coincidencias entre sí que con las reportadas por otras casas o instituciones encuestadores. Esas coincidencias refuerzan su credibilidad, aunque en ciertos círculos se pongan en duda.

Laura Fernández prácticamente replica el mismo porcentaje de intención de votos asignado en la de Cid-Gallup (40,3% y 41.0%, respectivamente).

Las demás cifras también coinciden en los rasgos esenciales de la campaña: en ambas Laura Fernández sobrepasa el umbral constitucional del 40% para descartar una segunda ronda. La oposición junta, 19 partidos, apenas representan el 24,66%. del electorado, ni siquiera se acerca al porcentaje individual asignado por los encuestados a la puntera.

Álvaro Ramos, muy distante del primer lugar, con un 6,03%, está ubicado de segundo en la línea de aspirantes a la segunda ronda; Fabricio Alvarado se posiciona del tercero, pero con un porcentaje más bajo, 3,37%.  De cuarto Ariel Robles con un 3,07%; Natalia Díaz emerge en un quinto lugar con 2,89% y Claudia Dobles baja al sexto puesto con apenas 2,68%, por debajo del margen de error. Los demás, no mueven la aguja.

Estrategias de comunicación y descontento ciudadano

La oposición no ha sido capaz de desarrollar, individual ni colectivamente, una retórica ganadora para contrarrestar a la muy clara narrativa del oficialismo: la continuidad. Este tema, en nuestra opinión, ha sido -y es- es la principal falencia de la oposición.

¿Cuál fue el resultado de la campaña de confrontación de los  principales medios de la prensa nacional con el presidente Rodrigo Chaves, a la cual se sumaron la mayoría de los partidos políticos de oposición extendiéndola al proceso electoral considerando que de esa forma podrían afectar a la candidata Laura Fernández y al Partido Pueblo Soberano?.  Abrieron comisiones de investigación en la Asamblea Legislativa, múltiples denuncias en la prensa y gestionaron dos procesos para levantar la inmunidad del Presidente, etc..

En concreto, esa política de confrontación y de comunicación fracasó. Desde que se abrió el proceso electoral la imagen del Presidente se fortaleció más y en la encuesta de OPOL Consultores de enero de 2026, se registra que el presidente de la República, Rodrigo Chaves, tiene un 68.02% de aprobación a su gestión (que coincide con el de otras casas encuestadoras), frente a un 23.69% que no apoya la gestión del mandatario. Por otra parte, Laura Fernández en estas dos encuestas de enero continuó creciendo y cruzó el umbral del 40%. La oposición en su conjunto no creció y ningún partido tuvo algún movimiento positivo significativo.

¿Cuál fue el beneficio para los partidos de oposición al optar por mantener el statu quo y renunciar a referirse públicamente al tema central y esencial de esta campaña electoral: al descontento ciudadano?. Este tema lo retoma Laura Fernández y el Partido Pueblo Soberano como columna vertebral de su campaña para justificar la necesidad de la continuidad gubernamental con el fin de eliminar las causas de ese descontento, que expresa la insatisfacción de una mayoría significativa de costarricenses con los resultados del funcionamiento del sistema político.  La oposición al optar por defender el statu quo no obtuvo ningún beneficio y lo que logró fue distanciarse del sentir mayoritario de la población, lo que a nuestro juicio ha contribuido a que el conjunto de los partidos opositores no lograran crecer, no lograron ganarse la confianza ciudadana y se mantienen prácticamente congelados.

De la encuesta presentada por Mario Quirós el 19 de setiembre de 2025, en el aparte “Percepción ciudadana sobre instituciones y su trabajo”, resumimos un cuadro que refleja la significativa desconfianza ciudadana sobre el quehacer de los actores e instituciones como una clara manifestación del descontento ciudadano:

¿Atendieron los partidos de oposición las principales motivaciones políticas de la población costarricense para articular su política de comunicación y programas de Gobierno? Nosotros consideramos que no lo hicieron porque en su esencia esas motivaciones revelaban un profundo descontento, como lo constató la encuesta del CIEP-UCR desde el mes de setiembre del 2025: el 87,6% de las personas encuestadas señalan que se encuentran muy de acuerdo y de acuerdo en que decidirán su voto para “Quitar el poder a los de siempre”; el 85,1% señala estar muy de acuerdo y de acuerdo con que el voto será para “Devolver el poder al pueblo”; el 86,6% de las personas encuestadas señalan que se encuentran muy de acuerdo y de acuerdo en que decidirán su voto para “Cambiar la Asamblea Legislativa”; el 76,0% de las personas encuestadas señalan que sería para “Cambiar la Constitución Política”; el 80,7% de las personas se manifiesta favorable a la afirmación de que su voto será para “Apoyar a nuevos liderazgos o partidos”.

Podemos concluir, como publicó Juan Ramón Chacón, integrante de nuestra Junta: que “La oposición … ha quedado atrapada en la narrativa de la defensa del orden establecido y de la institucionalidad desfazada e inoperante. Al hacerlo, los partidos políticos se presentan como garantes de un entramado burocrático que gran parte de la población menosprecia por ineficiente y con visos de corrupción.”  A nuestro juicio esta es una de las principales causas que ayudan a explicar por qué a este mes de enero, 19 partidos en conjunto apenas alcanzan el 24,66%. del electorado.

Los debates: expectativas y realidades

Muchas esperanzas han cifrado los aspirantes con posibilidades de clasificar para una eventual segunda ronda en los debates presidenciales, pero, para su infortunio, las circunstancias han variado. Tendrán que bajar la vara de sus expectativas y aspiraciones.

En política, es natural e históricamente comprobado aquí y en otros lados que el puntero suele ser esquivo a presentarse a los debates. En el caso de Laura Fernández, tendría poco que ganar y sí mucho por perder. Si no le fuera bien, arriesgaría lo que según estas encuestas ya conquistó: acceder estadísticamente al umbral constitucional. Ha hecho lo que cualquier analista político le recomendaría: asistir a los menos posibles.

Los candidatos de oposición la fustigarán, con razón, por esa actitud que, desde ahora, han caracterizado de timorata. Y en eso también actúan de forma tradicional. Cualquier estratega político les recomendaría los mismo. Los de abajo siempre tratarán de retar a los de arriba para debatir, con el ánimo de arañar puntos a su favor, el aprendiz contra el maestro.

Dicho esto, tampoco se puede descartar lo expresado por analistas más realistas, tanto nacionales como extranjeros. Los debates raramente definen una elección, sobre todo aquellos programados al final de la primera ronda. Bajo esa tesitura, y con un diferencial tan grande entre cualquiera de ellos y la puntera, apostar a los debates como estrategia primordial para apuntalar un gane eventual es, por lo menos, muy riesgoso. La analogía con el fútbol viene al pelo: ningún liguista dejará de serlo ante una derrota de su equipo ante el Saprissa (y a la inversa). Son duros de matar.

Aparte de lo anterior, hay toda una polémica en torno a la organización y reglas de participación en los debates. ¿Cuáles temas y subtemas se debatirán, por cuánto tiempo y el tiempo de cada uno a la vez, quién elabora las preguntas y -más importante aún- quién o quiénes hacen los comentarios post debate, que son, en efecto, los últimos en hablar.

En esto, también hemos presenciado algunas rupturas con la tradición, especialmente la dictada por los medios de comunicación afines al statu quo. Laura Fernández declinó participar en la mayoría de ellos, especialmente en el organizado por Teletica Canal 7, programado para el 28 de enero, dejando a los organizadores mirando para el ciprés. Es la primera vez en las últimas décadas que dejan plantado a su director.

¿Habrán perdido influencia electoral los medios de comunicación? ¿Representan las redes sociales las principales canales de difusión e información? Estas son preguntas que se formulan muchos analistas, pero cuyas respuestas aún están en proceso de elaboración.

La posibilidad distante de una segunda ronda

La posibilidad de una segunda ronda electoral, considerada por algunos como inexorable, también está en vías de desmitificarse.

Estadísticamente, la posibilidad de que se realice, como aseguraban porfiadamente algunas casas encuestadoras, se desvanece, según las últimas encuestas de OPOL Consultores y CID-Gallup. Resucitarla en tres semanas requerirá poco menos que un milagro electoral.

En una segunda ronda, tampoco se puede descartar que Laura Fernández aglutine una mayoría decisoria a su favor, a pesar de lo sostenido en contrario en algunas esferas. No sólo la suma de todos los candidatos de oposición no llega al porcentaje ya concitado por la candidata de Pueblo Soberano, sino que la hipótesis de que la totalidad de los indecisos se decante en contra del oficialismo es poco creíble. Muchos se podrían adherir al oficialismo o, alternativamente, decidirse a engrosar las filas del abstencionismo, que también favorecería, por default, a Laura Fernández, pues disminuiría en términos absolutos el umbral del 40% constitucional.

El primer domingo de febrero se despejarán ésta y otras incógnitas, para bien o para mal. Pero antes, veremos qué nos dicen las próximas encuestas de las demás casas encuestadoras. Eso nos dará la oportunidad de brindar a ustedes nuevos capítulos de la serie Disección de la Campaña Electoral de nuestro Observatorio.

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