En un escenario nacional donde la seguridad ciudadana se erige como la principal preocupación de los costarricenses, la candidata presidencial Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano, concedió una entrevista de fondo a «La Unión Decide», el espacio de debate político del periódico Crónicas de La Unión.
La conversación, que se desarrolló mientras la candidata se trasladaba por la congestión vial cartaginesa, trascendió los eslóganes de campaña para adentrarse en los detalles de lo que sería su gobierno.
Con un tono franco y datos concretos, Fernández desgranó una estrategia de seguridad que no duda en calificar de «drástica», defendiendo la posibilidad de recurrir a la Constitución para suspender garantias en focos delictivos específicos.
Más allá de la seguridad, la entrevista exploró sus planes para reactivar la economía local, resolver el crónico problema del agua en Cartago, proteger el medio ambiente y garantizar una gestión transparente, ofreciendo una visión completa de su propuesta para La Unión y para Costa Rica.
Entrevista

P. Doña Laura, La Unión es el segundo cantón de la provincia de Cartago con mayores índices de delincuencia. La gente siente que la inseguridad se ha normalizado. ¿Podría detallar su estrategia no solo para enfrentar el crimen, sino para restaurar la sensación de paz en comunidades como la nuestra?
R. (Laura Fernández): «Comprendo perfectamente esa sensación, y le doy un dato concreto que explica por qué la gente se siente así: entre 2010 y 2012, de aproximadamente 8,500 homicidios, más de 5,000 no llegaron a juicio. Eso es una absoluta barbaridad y una ofensa para las víctimas. Nuestra estrategia es doble. Primero, atacar la impunidad con evaluaciones de rendimiento para fiscales, jueces y magistrados. No puede ser que tengamos sicarios condenados por homicidio que salgan en menos de dos años. Segundo, fortalecer la acción policial con tecnología, un centro de mando y control nacional (C5) y una verdadera carrera policial con incentivos como becas para sus hijos y acceso a vivienda. Pero si el crimen organizado da un salto cualitativo, no vacilaré. Con mapas de inteligencia, en barrios específicos de Pavas, La Unión o Desamparados, pediré a la Asamblea Legislativa que me autorice a levantar garantías individuales para realizar detenciones administrativas y aplicar prisión preventiva inmediata. No es para todo el país ni de forma permanente; es un operativo quirúrgico para limpiar zonas tomadas por las bandas. No esperaré a que Costa Rica toque fondo.»

P. Muchos pilaricos invierten hasta cuatro horas diarias en presas para llegar a sus trabajos. Su plan habla de atraer inversión, pero, ¿cómo traslada eso a empleos de calidad aquí, en La Unión? ¿Y qué hará específicamente por los emprendedores locales que son el corazón de nuestra economía cantonal?
R. «Tiene razón, el modelo no puede ser solo ‘dormitorio’. La clave está en la competitividad territorial. Para atraer empresas, un cantón necesita certeza jurídica, pero también agua, energía e internet confiables. Trabajaremos con las municipalidades para asegurar eso. Además, transformaremos el INA. Imagínese a un joven o a una madre que trabaja todo el día pudiendo conectarse a las 9 p.m. a una aula virtual del INA desde su celular, a certificarse en programación, logística o turismo digital. Eso es inclusión real. Debemos pasar de formar solo para lo tradicional a formar para las habilidades que demandan las empresas de hoy y del futuro. Apoyaremos a los emprendedores con simplificación de trámites y vinculándolos con las cadenas de valor de las grandes empresas que logremos atraer. El objetivo es que el talento pilarico encuentre oportunidades aquí, sin necesidad de migrar a la GAM.»

P. Usted es cartaginesa y sufre a diario el colapso vial. La Florencio del Castillo es un símbolo de ese caos. Más allá de prometerla, ¿cuál es su hoja de ruta concreta y los plazos en los que los cartagineses veremos su culminación?
R. «Le digo con total transparencia: esta no es una promesa de campaña, es una deuda histórica. He estudiado este proyecto como ministra y conozco su urgencia. Este gobierno actual está dejando el proyecto avanzado en el Consejo Nacional de Concesiones. Mi tarea, si el pueblo me elige, será empujarlo y ejecutarlo con celeridad. No seré una presidente que lo anuncie desde su escritorio; seré la principal veedora de que avance. No le daré un plazo irresponsable, pero le aseguro que será una de las prioridades absolutas de mi administración. Además, no es solo la Florencio; hay que intervenir puentes y embudos en el Guarco, Paraíso y por supuesto, aquí en La Unión. La calidad de vida de los cartagineses está directamente ligada a la movilidad.»
P. El cantón de La Unión, paradójicamente, sufre desabastecimiento de agua. El proyecto Orosí II lleva años en el limbo. ¿Puede garantizar a los cartagineses que tendrán un acceso prioritario al agua de este proyecto? Y, dada la lentitud del AyA, ¿qué mecanismo excepcional implementará para reactivarlo?
R. «Es inaceptable que en uno de los países con más lluvia del mundo, cantones como La Unión se queden sin agua. Orosí II es vital y está desfinanciado. Mi compromiso es impulsarlo por etapas; no podemos esperar a tener todo el financiamiento para empezar. Pero voy más allá: tramitaré una declaratoria de riesgo inminente a la vida humana por falta de agua potable y otra por riesgo inminente a la salud pública por la falta de saneamiento. Esto, bajo el marco legal, nos permitirá agilizar drásticamente los procesos de contratación del AyA, saltándonos la burocracia que hoy lo asfixia, pero manteniendo los controles para evitar corrupción. El agua de Orosí debe beneficiar, por supuesto, a los cartagineses. No es justo que la provincia aporte el recurso y no sea la primera en beneficiarse.»
P. Zonas protectoras como los Cerros de La Carpintera y el Río Tiribí son pulmones irremplazables para La Unión, pero enfrentan presiones de urbanización. ¿Cómo equilibrará la protección de estos patrimonios naturales con las necesidades de vivienda y desarrollo ordenado del cantón?
Respuesta (Laura Fernández): «El equilibrio es la palabra clave. Es inconcebible que más de la mitad de los cantones del país, incluidos muchos de Cartago, no tengan planes reguladores actualizados. Sin ellos, o se depreda o se frena todo desarrollo. Apoyaré técnica y financieramente a las municipalidades para que tengan sus planes reguladores, con un enfoque moderno que proteja acuíferos y zonas de recarga, pero que también permita a las familias segregar un lote para un hijo, porque las regulaciones actuales a veces lo impiden. La falta de un plan regulador también es caldo de cultivo para la corrupción, porque un funcionario decide discrecionalmente quién construye y quién no. Ordenar el territorio es la base para proteger el ambiente y desarrollar la comunidad de forma inteligente.»
P. La desconfianza en la clase política es alta. ¿Cómo garantizará que su gobierno esté libre de corruptelas, especialmente en instituciones locales? Y, en un mundo de noticias falsas, ¿cómo será su relación con medios independientes y periodistas locales?
R. «Cero tolerancia. Punto. Aprendí del presidente Chávez que al menor olor a corrupción, se actúa rápido y se despide. Ese será un tema que llevaré personalmente. Sobre la prensa, mi relación será de total apertura y respeto. Creo en el periodismo serio como el que ustedes hacen. Los medios locales son el termómetro de las comunidades. Siempre tendrán mis puertas abiertas. Y sobre las noticias falsas, es una lucha difícil. Hasta mi propia madre me envía audios falsos con mi voz hecha con inteligencia artificial. Mi deber es ser transparente y comunicar con claridad, para que la ciudadanía tenga herramientas para discernir la verdad.»
Candidata promete un liderazgo firme
La entrevista con Laura Fernández pintó el retrato de una candidata que apuesta por un liderazgo firme, basado en la experiencia de su paso por el gobierno de Rodrigo Chávez.
Su propuesta se sustenta en dos pilares principales: una mano de hierro en seguridad, con medidas que no rehúyen el debate sobre los derechos individuales en pos de la seguridad colectiva, y un pragmatismo económico que busca modernizar la formación técnica y atraer inversión. Para La Unión, sus compromisos con la culminación de la Florencio del Castillo y la solución definitiva al problema del agua a través del proyecto Orosí son promesas concretas que resonarán en un cantón hastiado de esperas. Sin embargo, el mayor desafío que plantea su discurso será traducir la contundencia de sus palabras en acciones efectivas, navegando un complejo panorama político y social. La ciudadanía de La Unión, y la costarricense en general, tendrá la última palabra sobre si esta fórmula de seguridad y gestión es la respuesta que buscan para los próximos cuatro años.
(Participaron en la entrevista Marvin García, María José Jiménez y Leonardo Jiménez) Vea la entrevista completa en el siguiente enlace: https://youtu.be/xZ9rVdkg_Lc?si=fcCM6wL-gTzqbKrQ