
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) puso fin a la era de la informalidad en la cría de mascotas. Con la emisión del Decreto Ejecutivo N.° 45344-MAG, se establece por primera vez un reglamento exhaustivo para todos los criaderos y comerciantes de perros y gatos, una medida que busca combatir el maltrato animal, los riesgos sanitarios y la sobrepoblación descontrolada.
La medida responde a una realidad crítica: la proliferación de criaderos clandestinos, las ventas informales y la baja tasa de esterilización han generado una crisis de abandono y animales en condición de calle. Sin reglas claras, la actividad no solo comprometía el bienestar animal, sino también la salud pública.

“Este reglamento establece condiciones básicas y necesarias. Su aplicación permitirá un manejo más responsable, en beneficio del bienestar animal y de la salud pública”, afirmó Víctor Julio Carvajal, ministro del MAG.
Luis Matamoros, director del SENASA, añadió: “Ahora tenemos requisitos claros y verificables. Esto nos permitirá una fiscalización más efectiva contra la reproducción irresponsable y la venta informal”.
¿Qué Cambia? Los 6 Pilares del Nuevo Reglamento:
- Licencia Obligatoria: Se exige un Certificado Veterinario de Operación (CVO) para funcionar legalmente.
- Supervisión Constante: Los establecimientos deberán contar con supervisión veterinaria permanente.
- Cría Responsable: Se imponen límites y controles éticos para la reproducción de los animales.
- Espacios Dignos: Se definen condiciones mínimas obligatorias de espacio, higiene y cuidado.
- Prohibiciones Claras: Se prohíben prácticas crueles y la venta en lugares no autorizados.
- Dientes a la Ley: SENASA podrá suspender actividades, aplicar multas y decomisar animales en caso de incumplimiento, siendo los dueños responsables de todos los costos.
El decreto no promueve la compra de animales. Su objetivo es regular una actividad ya existente para elevar los estándares, diferenciar a los criadores responsables de los clandestinos y proteger a las familias que sí deciden adquirir una mascota.
Esta normativa marca un antes y un después en la protección animal en Costa Rica, transformando un mercado opaco en una actividad supervisada y con responsabilidad sanitaria y ética.