

En una ceremonia celebrada este 8 de mayo ante la Asamblea Legislativa y con la presencia de mandatarios internacionales, Laura Fernández juró como la presidente número 50 de la República de Costa Rica. Durante su discurso de traspaso de poderes, Fernández enfatizó su compromiso con la continuidad del cambio iniciado hace cuatro años y anunció una serie de medidas enfocadas en seguridad, modernización del Estado e infraestructura.
Ante un pleno que incluyó al expresidente Rodrigo Chaves Robles, a los mandatarios de República Dominicana, Honduras, Guatemala, Chile, Israel y Panamá, así como al Rey de España, Felipe VI, la nueva gobernante dedicó su primer acto al ámbito religioso: «Hoy, al asumir la presidencia de la República, mi primera decisión es encomendar este nuevo gobierno a Dios».

Fernández, que se definió como «heredera de ese cambio», aseguró que su gestión no se limitará a administrar los logros previos, sino que buscará «multiplicarlos». Para ello, propuso construir una «Tercera República» basada en la modernización institucional, la transparencia y la rendición de cuentas. «La política que fija metas, mide resultados y rinde cuentas. Que no tolera la corrupción, ni el amiguismo, ni el clientelismo», afirmó.
En materia de seguridad, la mandataria anunció la próxima inauguración de una «mega cárcel» y de uno de los centros de vigilancia policial más modernos del mundo, aunque advirtió que estas obras serán insuficientes sin una reforma judicial profunda. Dirigiéndose a las madres que han perdido hijos por la violencia, declaró: «Su dolor no es ajeno. Lo llevo conmigo. Y esa empatía se traducirá en una respuesta firme».

Entre los proyectos de infraestructura mencionados destacó el tren rápido de pasajeros, actualmente paralizado; la Ruta 1; la carretera a San Carlos; la finalización de la Ruta 32; y el tramo Barranca Limonal. También se comprometió a eliminar las «pensiones de lujo», impulsar jornadas laborales más flexibles, desarrollar la Marina de Limón y atender la contaminación en Crucitas.
La nueva presidente subrayó su origen de clase media y su condición de mujer, madre y servidora pública, alejándose de «los apellidos esculpidos en las vitrinas del poder». Concluyó su intervención con un llamado a la ciudadanía: «Que Dios bendiga a Costa Rica. Y que nunca volvamos a cerrar los ojos».
(Fotos: Presidencia de la República)
