Un cantón en la mira de la actividad sísmica Terremoto de Tres Ríos 1912

En el corazón del Valle Central, el cantón de La Unión se erige como una de las zonas de mayor densidad poblacional y crecimiento urbano del país. Sin embargo, bajo sus calles y urbanizaciones yace una realidad geológica que podría tener implicaciones profundas para sus habitantes: la Falla Cipreses, un sistema de fallas inversas activas que recorre este territorio y representa un riesgo sísmico latente.
Según un estudio de neotectónica realizado por Evelyn Rodríguez Coto en 2016, titulado «Evaluación neotectónica de la falla Cipreses y sus implicaciones en la zonificación del uso del suelo», La Unión forma parte de una región atravesada por el Cinturón Deformado del Centro de Costa Rica (CDCCR), una zona de fallamientos y plegamientos activos que se extiende por varios cantones del Gran Área Metropolitana (GAM).
Un sistema de fallas activo y complejo

La Falla Cipreses está compuesta por dos trazas principales: los escarpes Pinares y Guayabos, que se extienden a lo largo de 14.1 kilómetros, desde el Alto de Guadalupe en Goicoechea hasta la localidad de El Fierro en La Unión, con un cambio de rumbo hacia el este-oeste en el sector de San Juan de La Unión.
Estas fallas son de tipo inversas ciegas, es decir, no siempre rompen en superficie, pero su movimiento genera pliegues y deformaciones en el terreno. En el caso de La Unión, esto se manifiesta en formas del relieve como escarpes, terrazas, ríos desviados y hasta un antiguo represamiento o paleolago en la zona de Concepción de La Unión.
Sismicidad histórica y reciente

A lo largo de la historia, La Unión y sus alrededores han sido escenario de eventos sísmicos significativos. El estudio recoge datos que vinculan al sistema de fallas Cipreses con sismos como el del 21 de febrero de 1912 en Tres Ríos, y más recientemente, con los temblores de marzo de 2010, que fueron sentidos con intensidad en La Unión, Curridabat, Montes de Oca y Guadalupe.
Uno de los hallazgos más relevantes es la estimación de que la Falla Cipreses podría generar un sismo de magnitud máxima de 6.4 , un escenario que obliga a repensar la planificación urbana y las medidas de prevención en la zona.
Alta densidad poblacional y uso del suelo

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) citados en la investigación revelan que La Unión experimentó un aumento significativo en su densidad poblacional: de 1,791 hab/km² en el año 2000 a 2,217 hab/km² en 2011. Este crecimiento, sumado a la expansión de zonas residenciales y cafetaleras, incrementa la vulnerabilidad ante un eventual evento sísmico.
El estudio advierte que la aplicación de los protocolos actuales de zonificación —que establecen franjas de restricción de 50 a 100 metros alrededor de las trazas de fallas— podría ser insuficiente para un sistema tan complejo como el de Cipreses, cuya área de deformación abarca aproximadamente 70 km².
Para reflexionar
La investigación concluye que, si bien Costa Rica cuenta con un protocolo de zonificación en fallas activas —basado en normativas como la de California, EE.UU.—, este debe ser adaptado a la realidad nacional, incorporando factores como el tipo de suelo, la categorización de edificaciones y la recurrencia sísmica, entre otros.
Para La Unión, esto significa que la gestión del riesgo debe ser una prioridad en la agenda de las autoridades municipales y nacionales, con el fin de proteger a una población que crece sobre un terreno geológicamente activo y dinámico.
Llamado a la acción
El estudio termina con un llamado urgente a las autoridades municipales, al INVU, MIVAH y a la CNE para que:
- Actualicen los mapas de uso de suelo con datos recientes
- Integren múltiples factores (tipo de suelo, categoría de edificaciones, recurrencia sísmica)
- Desarrollen planes de mitigación específicos para La Unión
- Eduquen a la población sobre los riesgos y protocolos de emergencia

Página 59 – Figura 25: Modelo conceptual que explica cómo se propaga el sistema de fallas bajo el territorio de La Unión, fundamental para entender los patrones de riesgo en el cantón.
Mientras La Unión continúa su crecimiento imparable, la tierra bajo sus pies recuerda que su movimiento es inevitable. La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos preparados para cuando vuelva a hablar?
Así informaron los medios de comunicación de la época:
Periódicos El Noticiero, Año XI, números 2903 y 2904, y El Republicano Año I, números 33 y 34, 22 y 23 de febrero de 1912, San José, Costa Rica
Recuento de daños terremoto de Tres Ríos
En Tres Ríos: En esta población el movimiento ha sido tan fuerte, como nunca recuerdan haberse observado. Fue de más duración y más intensidad que cualquiera de los sentidos en 1910. Los daños aquí son muchos; el edificio escolar y el municipal están en ruinas, hay que destruirlos. El miro del cementerio, donde están los nichos, se rajó en gran parte, abriéndose las tumbas y quedando a descubierto los cadáveres. En las calles alrededor de la plaza se abrieron varias grietas. El río Chiquito, que corre como a 300 metros al Este de la villa se secó. La autoridad envió una comisión a investigar la causa. El comercio ha tenido grandes pérdidas. Todos los habitantes de esta población se alarmaron y al huir de sus casas algunos se golpearon.

| Estado del cementerio de Tres Ríos después del terremoto del 21 de febrero de 1912 |


Las casas, a excepción de las de madera, han sufrido tanto aún más que cuando el terremoto de 1910, de tal manera que ahora están inhabitables. Un niñito casi perece bajo unos adobes, pues en el momento en que estos caían fue quitado de la cama por sus familiares y solamente recibió algunas contusiones. En el distrito de San Juan también hubo algunos contusos. La gente continúa alarmadísima y teme penetrar a us casas, lo que nos parece lógico porque están terriblemente averiadas

| Así quedó la fachada de la escuela de Tres Ríos |
Terremoto 21 de febrero de 1912

Una calle de Tres Ríos después del terremoto del 21 de febrero de 1912
Fuente: Tesis de Licenciatura en Geología de Evelyn Rodríguez Coto, Universidad de Costa Rica, 2016. (Adjunta)
Recopilación: Lic. Leonardo Jiménez Campos Periódico Crónicas de La Unión.
Monografía de Cartago 1930
Fotos: Issac Marín González
Precisamente, esa falla se la mencionamos a la CNE y municipalidades de Montes de Oca y San José como posibles disipadores de fallo de la represa accidental que se produjo en Bo. Dent en la Quebrada Los Negritos y que podría sufrir serios daños en un sismo de 6.5 de magnitud, el cual es probable para esta falla.
Correcto, saludos