La Unión evalúa préstamo millonario y ajuste tarifario para garantizar el futuro del agua potable

En esta tercera y última entrega de Crónicas de La Unión, Leonardo Jiménez Campos conversó con Christian Richmond Director del Departamento de Recurso Hídrico Municipal sobre uno de los temas más sensibles para el desarrollo del cantón: el financiamiento del acueducto municipal. El Plan Maestro que rige la gestión hídrica de La Unión plantea una inversión superior a los ₡20 mil millones con miras al año 2045, junto con un incremento tarifario cercano al 6%, cifras que ponen sobre la mesa una discusión tan técnica como política.

Richmond aprovechó la entrevista para revelar detalles de una gestión reciente, aún «saliendo del horno»: una convocatoria de la Unión Nacional de Gobiernos Locales que reunió a las municipalidades administradoras de acueducto del país junto al INCAE, la Alianza Francesa para el Desarrollo y el Banco de Costa Rica, con el objetivo de canalizar fondos hacia proyectos de agua potable, saneamiento e infraestructura pluvial. En ese espacio, La Unión destacó por la solidez de su cartera de proyectos, al punto de tener que ser excluida del análisis comparativo por «generar un sesgo» frente al resto de municipios.

A continuación, la conversación de cierre entre Jiménez Campos y Richmond sobre inversión, financiamiento y la actualización tarifaria que se perfila en el horizonte cercano.

Inversión macro, financiamiento y actualización tarifaria

Leonardo Jiménez Campos: ¿Qué es lo que más le sirve al acueducto?

Christian Richmond: Habría que ver en cuánto nos vende el agua el AyA. Porque si son datos de hoy, como los está vendiendo a la Municipalidad de Cartago, por ejemplo, ese monto se traslada al abonado, ¿cierto? Entonces habría que ver un equilibrio entre los costos, qué tanto aumentaría la factura municipal hacia el abonado en comparación con lo que le costaría el agua al abonado si la vende el AyA; es una combinación también para valorar de impacto social y económico.

Leonardo Jiménez Campos: Hay dos temas de los que habla también este Plan Maestro: habla de la necesidad de una inversión de más de 20 mil millones de colones, me imagino que al 2045 también, o sea, es una cantidad significativa. Esa es una parte, y habla de la necesidad también de un incremento en la tarifa, un seis punto algo por ciento es lo que más o menos me parece que leí. En esos dos factores tiene que incidir también la posición política: un aumento tarifario y también la misma inversión que representa una gran inversión por parte del municipio. Que desdichadamente existen, digamos, líderes en este cantón que no ven en el acueducto lo que está tapado con tierra como lo prioritario, sino lo que sí se ve por encima de la tierra, cuando el acueducto va a representar la sostenibilidad, el desarrollo actual y el desarrollo futuro, entendiendo que el agua es un recurso estratégico, por lo menos así lo considero yo por parte de una municipalidad. ¿Va a haber o se vislumbra, uno, la posibilidad de un incremento para que se generen inversiones de la tarifa, o dos, la posibilidad de retomar…? Bueno, usted sí recuerda, estaba en la municipalidad cuando se hizo una inversión grande a finales de los noventa, principios de los 2000 en el acueducto, que fue un préstamo que se terminó de pagar hace como ocho o siete años, de tomar un préstamo de ese tipo para invertir directamente en el acueducto, don Cristian.

Christian Richmond: Sí, de atrás para adelante: no, yo no estaba aquí, era don Gerardo Cordero en ese tiempo, estaba yo más bien terminando mi carrera universitaria. Le cuento también saliendo del horno, porque eso fue una reunión que tuvimos la semana pasada a través de la Unión Nacional de Gobiernos Locales, que para mí es una muy buena gestión que se hizo, puesto que convocó a todas las municipalidades que operamos acueducto. Y gracias a Dios la participación fue bastante, bastante grande: de municipios que administramos acueducto hoy, de estos 30, 20 estuvimos presentes en esa convocatoria que hizo la Unión Nacional de Gobiernos Locales.

El fin era articular esfuerzos junto con el INCAE, la Alianza Francesa para el Desarrollo y el Banco de Costa Rica, puesto que hay fondos para la inversión en agua potable, los envíos de agua potable. Entonces es un trabajo que se venía desarrollando hace como un mes, un poquito más, mes y medio; se nos dio una charla, se nos compartió un instrumento metodológico para medir el grado de madurez en administración de proyectos y el grado de madurez en proyectos como tal en inversión de infraestructura, no solo de acueducto sino también de saneamiento, en infraestructura ambiental y aguas pluviales. Ahí estuvo presente el señor alcalde en esa sesión de trabajo que se realizó en el INCAE.

Y fue de mucho agrado escuchar que la organización y los datos que estaban siendo analizados por personeros del INCAE y del banco nos dijeron: «Tenemos que… dentro del análisis de los datos tenemos que sacar a la Municipalidad de La Unión porque nos está generando un sesgo. La Municipalidad de La Unión está muy bien desarrollada, tiene todo el plan de inversiones en proyectos y tiene un panorama muy bien estructurado». Generamos o presentamos más de quince proyectos de inversión en agua potable, saneamiento, pluviales y ambiental, y decían: «Y las otras municipalidades o no presentaron o presentaron… entonces genera un sesgo». Eso fue recibido muy bien por todos nosotros que estábamos ahí presentes, nos motivó a seguir trabajando.

La charla fue enfocada en la presentación de ese banco económico para la ejecución de proyectos y enfocado también en que esos proyectos tienen que ser financiados con muy buenas tasas de interés y demás, pero que sin duda toca la tarifa. Entonces, hay que ser claros que en el momento en que entremos en algo así, necesariamente tiene que haber una actualización tarifaria, que a la parte política no le gusta mucho, pero que es requerida. Y producto de eso también mañana tenemos una reunión con representantes del Banco de Costa Rica para ver los siguientes pasos, qué es lo que sigue.

Entonces yo creo que estamos en una línea de acción que yo esperaría que en el corto plazo ya tengamos un avance importante para la financiación de las obras de carácter prioritario de esos 22 mil millones, que hoy rondan los 7 mil millones, 7 mil o 5 mil millones de colones que necesitamos hacer en el corto y mediano plazo para poder continuar con esta mejora. Entonces, volviendo al tema, sí es requerida la estimación o la actualización tarifaria tal cual se hizo en este proyecto del banco del BCIE que usted destaca; yo no estaba presente, pero sí el récord nos dice que está asociado a una actualización tarifaria o una contabilidad por separado, etcétera, para garantizar la buena ejecución de estos recursos.

Mientras tanto, Leo, sí hemos venido implementando la inversión con recursos propios, producto de la tarifa; toda esta inversión de la planta potabilizadora y los tanques y demás han salido por recursos provenientes de la tarifa de agua potable. Y también estamos articulando lo que le contaba ahora: un nuevo proyecto que venga pues se asocia a una inversión que el proyecto tiene que hacer y un aporte de terceros hacia la municipalidad, articulado con lo que la norma nos permite hacer. El ejemplo es el tanque este nuevo de Dulce Nombre y todas las tuberías que se han colocado. Entonces, mientras tanto no nos quedamos con los brazos cruzados, sino que echamos garra, como decía don Jorge Valverde, de lo que tenemos para seguir en la lista que nos tiene el plan de mejora.

Cierre  y aclaración sobre advertencias legales

Leonardo Jiménez Campos: Bueno, Cristian, agradecerle la posibilidad de esta entrevista para Crónicas de La Unión. Me quedo ahí viendo la causa de la… de la ¿cómo se llama? de la posibilidad de la demanda, pero ahí la dejaremos para otra ocasión. Eh, muchísimas gracias entonces y vamos… estemos en contacto.

Christian Richmond: Con mucho gusto y a la orden. Para no dejarla en el aire: tal vez lo que sí recuerdo era la… la no… la no ¿cómo era que le llamamos? O sea, como usted bien lo dijo, el documento es muy amplio, muy vasto, y si cae en un análisis erróneo (yo sé que de parte suya no, sino de cualquier otro vecino que tomara solo un extracto de eso), entonces lo podría utilizar en otra línea de acción. O sea, si dice: «Es que mire que la fuente tal está sujeta a todos estos riesgos y a contaminación inminente y un montón de cosas», porque el mismo documento ahí lo establece pensando en, no sé, la fuente del bosque, entonces dice: «Pucha, el peligro de contaminación en los vecinos de La Carpintera», porque solo cogen ese extracto. Pero no ven no solo las mejoras que plantea el mismo estudio, sino todo lo que se ha hecho a partir de la entrega de ese estudio allá en el 2024. Entonces, tal vez parte de la segmentación del estudio enfocado en eso (como repito, no de parte suya, sino de cualquier otra persona que tuviera en mano el documento), entonces tal vez iba por ahí la parte legal; no soy abogado. Pero siempre estamos en la misma línea de mejora y promoción del cantón de La Unión, eso usted sabe que es así.

Nuestra conclusión 

La entrevista deja clara una tensión que enfrentan buena parte de los municipios costarricenses que administran su propio acueducto: la necesidad técnica de invertir a largo plazo choca con la incomodidad política de trasladar ese costo a la tarifa. Richmond fue enfático en que, con o sin el financiamiento del Banco de Costa Rica y el acompañamiento del INCAE, la actualización tarifaria es un paso ineludible si el cantón quiere sostener el ritmo de inversión que exige el Plan Maestro hacia 2045.

El reconocimiento recibido de parte del INCAE y del sector bancario —al señalar a La Unión como un caso atípico por la madurez de su cartera de proyectos— parece reforzar la posición de la administración municipal de cara a las negociaciones que continuarán en los próximos días. Con reuniones ya agendadas con el Banco de Costa Rica, el cantón se encuentra en un punto de definición: la disponibilidad de fondos externos podría acelerar obras que hoy dependen únicamente de los recursos propios generados por la tarifa de agua potable, pero también obligará a la municipalidad a sostener, ante la ciudadanía, por qué esa inversión —aunque invisible bajo tierra— es hoy una de las apuestas más estratégicas para el futuro del cantón.

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