La Unión impulsa campaña para rescatar las historias detrás de su patrimonio arquitectónico

La iniciativa municipal «Susurros Antiguos, Historias Eternas» busca que los vecinos se apropien del valor cultural del cantón, más allá de las subvenciones económicas para restauración.

LA UNIÓN. – Mientras los reflectores suelen apuntar a los millonarios presupuestos para obras de infraestructura moderna, en el cantón de La Unión hay una riqueza que se mide en historias, no en colones. La Municipalidad, a través de su Departamento de Comunicación, ha puesto en marcha el proyecto «Susurros Antiguos, Historias Eternas», una campaña informativa que busca desempolvar las memorias alojadas en las viviendas y edificios con tradición, con el objetivo de que la comunidad reconozca y valore su identidad.

Lejos de ser un programa de asignación de fondos públicos para restauración, la iniciativa se centra en la divulgación cultural. Así lo explicó Ronny Delgado, comunicador de la municipalidad, quien detalló que el enfoque está en «dar a conocer que en el cantón se cuenta con historia entre infraestructura, y conocer a las personas que están y estuvieron en dichos edificios y casas».

Delgado enfatizó que la campaña no es de índole presupuestaria, sino un ejercicio de memoria colectiva, similar a proyectos anteriores como «Rostros de La Unión» o las campañas ambientales que el año pasado le valieron al departamento el galardón Inés Sánchez de Revuelta en la categoría de comunicador institucional.

Apoyo municipal: entre la ley y la realidad

Si bien la campaña se centra en lo inmaterial, la realidad del mantenimiento de estos inmuebles —muchos de ellos de propiedad privada— es un desafío tangible. Ante la consulta sobre incentivos municipales, Delgado fue claro: por el momento, el único beneficio vigente para los propietarios de bienes declarados patrimonio es el establecido en la Ley 7555, que se refiere exclusivamente a la exoneración del impuesto sobre bienes inmuebles. La municipalidad no otorga descuentos adicionales en servicios como agua, parques o permisos de construcción.

En cuanto a la asesoría técnica, la comuna no ofrece actualmente acompañamiento directo ni subsidios de materiales para proyectos privados. No obstante, la campaña «Susurros Antiguos» pretende ser un primer paso para, en el futuro, «buscar cooperación y tener un registro sustentable que permita asegurar intervenciones hasta el alcance municipal», señaló Delgado.

La Casona Municipal: un ejemplo de intervención controlada

El principal estandarte público del patrimonio local es la edificación conocida como «La Casona», el único inmueble declarado patrimonio arquitectónico que es propiedad de la Municipalidad. Durante el 2024, este edificio fue objeto de mejoras sustanciales alineadas con los parámetros del Ministerio de Cultura. Las intervenciones incluyeron dos procesos de encalado y una actualización de la instalación eléctrica.

Los detalles técnicos de estas obras, según confirmó la municipalidad, pueden ser consultados por la ciudadanía en el Sistema Integrado de Compras Públicas (SICOP) bajo los expedientes 2020CD-000110-0004800001 y 2024LD-000044-0004800001. Para este edificio, la comuna asegura que se realiza un mantenimiento anual.

Coordinación y propiedad privada

Un punto clave que la municipalidad busca aclarar es el régimen de propiedad de estos bienes. «Se recuerda que la declaración de un precio como patrimonio no lo convierte en público», subrayó Delgado. Cuando un inmueble es declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico en Costa Rica, el Estado asume una tutela para garantizar su preservación, pero la propiedad sigue siendo del dueño original. Esto implica restricciones en remodelaciones y la obligación de conservarlo, requiriendo permisos del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC) para cualquier obra.

Para garantizar el cumplimiento normativo, la municipalidad mantiene contacto con dicha entidad a través de Gestión Cultural. Además, en la propuesta del Plan Regulador se ha incluido una zonificación específica para los predios declarados patrimonio, lo que condiciona cualquier intervención al visto bueno de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura.

A futuro, la comuna no descarta la creación de fondos concursables o la búsqueda de cooperación externa para apoyar la rehabilitación de fachadas o elementos específicos en inmuebles privados, aunque por ahora no existe un plan maestro integral más allá del mantenimiento de su propia casona. El verdadero esfuerzo, por ahora, se centra en que los unionenses reconozcan el valor de su entorno, así como lo han hecho con el árbol del centenario o los murales distritales, para que, como afirma Delgado, «las personas se apropien de nuestra historia».

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