Sala Constitucional ordena al MEP reubicar a estudiantes que recibían clases en una bodega

La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declaró con lugar un recurso de amparo interpuesto a favor de seis estudiantes sordos con condiciones médicas complejas, quienes recibían clases en una bodega inadecuada del Colegio Técnico Profesional (CTP) Mario Quirós Sasso, en La Unión, Cartago.

En su resolución (Nº 2025023174), la Sala consideró probado que el Ministerio de Educación Pública (MEP) lesionó los derechos fundamentales de los jóvenes al mantenerlos en un espacio que carece de las condiciones mínimas de salubridad, seguridad y dignidad.

Las condiciones denunciadas

La recurrente, cuya identidad se protege, detalló que los seis amparados, cuya lengua materna es el Lenguaje de Señas Costarricense (LESCO), presentan diagnósticos clínicos de alto impacto como síndromes de Usher y Riley-Day, parálisis cerebral, epilepsia, autismo y baja visión, entre otros. Para su desarrollo educativo y su salud, requieren de manera crítica un entorno con ventilación, iluminación natural y espacio suficiente.

Sin embargo, el aula asignada era una bodega que, según la denuncia, no posee ventanas, ventilación natural suficiente, iluminación adecuada ni salidas de emergencia. La recurrente describió el espacio como «reducido, cerrado y sofocante», lo que no solo impedía el aprendizaje sino que ponía en peligro la salud y la estabilidad emocional de los estudiantes.

Contradicciones y reconocimiento de la autoridad educativa

Durante el proceso, las autoridades educativas reconocieron las deficiencias. El director del centro, Fernando Torres Quirós, manifestó que desde un inicio advirtió a la Dirección Regional de Educación de Cartago (DREC) que no contaba con un espacio apto ni con el presupuesto para atender a este grupo, pero que, aun así, se le ordenó la apertura del grupo argumentando que, por ser solo seis estudiantes, «no necesitaba mucho».

Por su parte, el Director Regional de Cartago, Víctor Hugo Orozco Delgado, negó que se hubiera «ordenado» la apertura, pero los oficios internos del MEP demostraron que, efectivamente, se recomendó habilitar un espacio de al menos 12 metros cuadrados. A pesar de las sucesivas visitas de asesores regionales y nacionales entre febrero y mayo de 2025, en las que se corroboró que el espacio era «significativamente reducido» y no era el adecuado, la situación se mantuvo sin cambios concretos.

Fallo de la Sala Constitucional: Un aula digna en dos meses

Tras analizar las pruebas, la Sala Constitucional, con redacción de la Magistrada Garro Vargas, concluyó que el MEP fue «permisivo y tardío» en brindar una solución definitiva, a pesar de tener pleno conocimiento de la vulneración de derechos.

En su fallo, la Sala ordena al Director Regional de Cartago y al Jefe del Departamento de Asesoría Pedagógica del MEP que, en un plazo máximo de dos meses, gestionen y ejecuten el traslado del grupo de estudiantes a «un espacio más amplio» dentro del mismo colegio que garantice «un ambiente sano y adecuado» para su educación.

La resolución incluye un apercibimiento: de no cumplirse la orden, los responsables podrían enfrentar sanciones penales, incluyendo prisión de tres meses a dos años, conforme a la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Además, se condenó al Estado al pago de las costas, daños y perjuicios.

Un voto de principio

La sentencia sienta un precedente sobre la obligación del Estado de garantizar no solo el acceso, sino también las condiciones dignas y adaptadas para la educación de estudiantes con discapacidad, vinculando directamente el derecho a la educación con el derecho a un ambiente sano.

One thought on “Sala Constitucional ordena al MEP reubicar a estudiantes que recibían clases en una bodega

  1. Gracias por dar voz a quienes han sido silenciados
    Mi más sincero agradecimiento a Crónicas de La Unión por visibilizar la injusticia vivida por los estudiantes en el CTP Mario Quirós Sasso. Al contar esta historia, honran el derecho a una educación digna y reconocen a quienes por años han sido ignorados.
    Pero aún hay más voces que esperan ser escuchadas. Estudiantes de la modalidad nocturna también enfrentan violencia silenciosa: hostigamiento, indiferencia, exclusión. Muchos callan por miedo y ese silencio duele.
    Les animo a seguir investigando, a seguir incomodando, a seguir siendo ese medio que transforma con cada historia que decide contar. Porque cuando ustedes miran donde otros no quieren mirar, nace la esperanza.

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