
Un proyecto de graduación de la UCR propone rediseñar el corredor de Calle Vieja a Tres Ríos, priorizando a las personas sobre los automóviles y buscando revertir décadas de un desarrollo urbano fragmentado y «carrocentrista».
El sector de Calle Vieja, principal conector entre los cantones de La Unión y Curridabat, es hoy un reflejo de las contradicciones del crecimiento urbano costarricense: una vía de alto flujo comercial rodeada de residenciales, pero donde el peatón se siente invisibilizado e inseguro. Un exhaustivo proyecto de graduación de la Universidad de Costa Rica (UCR) diagnostica esta problemática y plantea una hoja de ruta para transformarlo en un «corredor humano urbano».
El trabajo, titulado “Calle Vieja a Tres Ríos: Corredor (Humano) Urbano. Lineamientos de Diseño para Habitar la Ciudad”, fue elaborado por los entonces estudiantes de Arquitectura Diego Carrasco Ramírez y Susana Wu Chaves como su Proyecto Final de Graduación para optar por el grado de Licenciatura en Arquitectura, bajo la dirección de la Dra. Zuhra Sasa Marín.
Los hallazgos, publicados en 2021, analizan la evolución histórica y la dinámica social de este tramo de 4.5 km, con énfasis en el sector de mayor concentración comercial que abarca parte de La Unión. Los resultados son contundentes: el espacio público de Calle Vieja ha sido moldeado por y para el automóvil, relegando las necesidades de quienes caminan, usan bicicleta o simplemente desean permanecer en él.

De camino real a barrera urbana
La investigación traza la historia de la vía, desde su origen como «Calle Real» para el transporte de café durante el modelo agroexportador, hasta su pérdida de jerarquía con la construcción de la autopista Florencio del Castillo. Sin embargo, su morfología lineal se mantuvo, y a partir de los años 80, el fenómeno «carrocentrista» definió su configuración actual.
«El espacio público se concibió a favor del vehículo motorizado, un patrón que se consolidó con la llegada de centros comerciales después del 2010, cuyas fachadas son grandes parqueos que aumentan la distancia entre el ámbito público y las actividades comerciales», explican Carrasco y Wu en su investigación.

Un análisis que habla de incomodidad y riesgo
El estudio aplicó metodologías cualitativas para capturar la experiencia ciudadana. Mediante observación, «tracing» (seguimiento de trayectorias), encuestas y conversaciones con peatones y ciclistas, se evidenció un espacio incómodo y hostil para la escala humana.
Entre los hallazgos clave para el sector en La Unión se destacan:
- Aceras inhóspitas: Son irregulares, fragmentadas y obstruidas por vegetación, postes o desniveles, obligando a los peatones a caminar por la calzada.
- Cruce peligroso: Los dos únicos cruces peatonales semaforizados están separados por 660 metros, induciendo a las personas a cruzar por donde puedan, arriesgándose ante un tráfico que supera los 19,000 vehículos diarios (datos del MOPT, 2015 citados en el estudio).
- Falta de estancia: Casi no existe mobiliario urbano (bancas, iluminación adecuada, sombra). Las personas se ven forzadas a «reinterpretar» infraestructura (como muros o bordillos) para sentarse o esperar.
- Relación rota con el comercio: Centros comerciales como Momentum Pinares dan la espalda al espacio público, con accesos prioritarios para autos y parqueos frontales que actúan como barreras. La evaluación de «porosidad» (conexión entre lo público y privado) de estos lugares arrojó calificaciones muy bajas.
- Inseguridad nocturna: La iluminación es tenue y está dirigida a la calzada, dejando las aceras en penumbra y aumentando la vulnerabilidad de peatones y ciclistas.
Propuestas para una Calle Vieja humana
Frente a este diagnóstico, los arquitectos proponen lineamientos de diseño basados en conceptos como acupuntura urbana y porosidad urbana, y ejemplifican su aplicación con dos tipos de intervenciones piloto:
- Acupunturas Urbanas: Intervenciones puntuales y estratégicas para «revitalizar el tejido urbano». Esto incluye reconfigurar el espacio redistribuyendo el ancho vial (concepto de «dieta de carretera») para ampliar aceras, crear áreas de estancia con mobiliario versátil y vegetación funcional, e implementar cruces peatonales seguros e «islas de refugio».
- Porosidad Urbana: Intervenciones en los bordes para suavizar la transición entre el espacio público y los comercios. El proyecto presenta propuestas específicas para el Walmart y el Pinares Express, donde se plantea reordenar los accesos, integrar plazas peatonales, añadir mobiliario y vegetación, transformando los estériles parqueos frontales en áreas de encuentro.
Un llamado a la acción municipal
Los autores destacan que sus propuestas coinciden con iniciativas municipales en marcha, como el proyecto «Multivia Urbana» de la Municipalidad de La Unión y el Plan Estratégico Municipal de Curridabat, que buscan un modelo de ciudad más humano. El estudio se presenta así como una herramienta técnica y conceptual para enriquecer estos esfuerzos.
«La planificación en Calle Vieja ha sido reactiva y desordenada. La conclusión es clara: se necesita un cambio de paradigma que ponga a las personas y sus experiencias en el centro del diseño urbano», concluye el proyecto. La transformación de Calle Vieja no es solo una cuestión estética, sino de equidad, seguridad y calidad de vida para los miles de ciudadanos que la habitan y recorren a diario en La Unión y beyond.
PROPUESTA ADJUNTA:
Fuente:
Carrasco Ramírez, D. & Wu Chaves, S. (2021). Calle Vieja a Tres Ríos: Corredor (Humano) Urbano. Lineamientos de Diseño para Habitar la Ciudad. [Proyecto Final de Graduación para optar por el grado de Licenciatura en Arquitectura]. Universidad de Costa Rica, Facultad de Ingeniería, Escuela de Arquitectura.
Me parece una excelente propuesta. Ojalá el alcalde tenga una mayor visión. Y dentro del presupuesto valore este idea. Acertaron con el comentario de que los peatones nos sentimos inseguros con ese tipo de aceras, no hay iluminación y eso no nos permite ejercitarnos ni siquiera caminar seguros.