Ganó el Soberano Por: Gerardo Vindas

Resulta llamativo observar cómo algunas personas proclaman, con aparente convicción, el respeto a los resultados democráticos, mientras al mismo tiempo destilan desprecio y odio en sus comentarios. De manera contradictoria, ahora descalifican a quienes votaron por la nueva presidente, tildándolos de personas sin preparación, sin educación y sin estudios, como si su voto careciera de legitimidad por no ajustarse a ciertos estándares elitistas.


Lo verdaderamente preocupante es la hipocresía detrás de ese discurso. Si en nuestro país existen ciudadanos que no tuvieron acceso a educación de calidad, información o mejores oportunidades, ello no es responsabilidad de la administración actual ni del proceso electoral reciente. Es el resultado de décadas de abandono, saqueo y malas decisiones políticas que, durante más de 70 años, prefirieron mantener a amplios sectores de la población en la ignorancia para gobernar sin cuestionamientos ni rendición de cuentas.


Culpar hoy al pueblo por las consecuencias de ese pasado es no solo injusto, sino profundamente cínico. La falta de preparación que algunos señalan con arrogancia no nació ayer; fue sembrada por las mismas administraciones que hoy se presentan como adalides de la democracia, mientras desprecian la voluntad popular cuando esta no les favorece.
La democracia no se respeta solo cuando el resultado conviene. Se respeta siempre, y sobre todo cuando habla el pueblo soberano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *