
Por: Marco Ballestero
La deslealtad y renuncia partidaria es un golpe bajo a la democracia representativa, es como algunos han dicho «Me elegiste por esto, pero voy a hacer lo que me venga en gana)
Está más que claro que la credencial es una representación partidaria también y no solo del individuo.
Los partidos políticos deberían tener más autonomía sancionatoria o talvez debería ser una ley que regule este accionar, claro sin que se violente el orden constitucional.

Debido a la continuidad manifiesta de esta práctica, es nuestro deber equilibrar la libertad constitucional con la responsabilidad hacia el partido y los electores.
Una reforma a la ley de la Asamblea Legislativa podría establecer claramente las reglas de el juego, permitiendo sanciones a la deslealtad sin vulnerar derechos, con criterios claros y justos de evaluación, protección a la libertad de conciencia y mecanismos de apelación entre otros, menuda pero urgente tarea. Se debería sancionar la práctica de declararse independientes de los diputados.