
Por: Cindy Baltodano López.
8 de febrero, 2026.
En Concepción de La Unión es bien sabido que existen múltiples nacientes de agua. A esto se suma el surgimiento de un nuevo cauce —identificado por grupos ambientalistas y vecinos de la comunidad como el nacimiento de un nuevo río— y una laguna artificial en el margen de la Residencial Monserat, específicamente en la intersección de Calle Torres y Calle Central. Ambos, negados por la constructora y dejado atrás por la municipalidad.
Pese a esta realidad, se concedieron permisos de construcción sobre áreas donde existen nacientes y cuerpos de agua, sin que se haya informado de manera pública y transparente sobre estudios técnicos que valoren el impacto ambiental de dichas intervenciones. La urbanización sobre nacientes y zonas de recarga hídrica implica riesgos serios para el equilibrio del ecosistema, la calidad del agua y la seguridad ambiental de las comunidades cercanas.

Este tipo de decisiones resulta especialmente preocupante en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos y de eventos climáticos cada vez más extremos. La planificación territorial sin una adecuada protección del agua contradice los principios de sostenibilidad y prevención que deben regir la gestión pública.
Resulta alarmante que, en un cantón reconocido por su abundancia de agua, se permita el avance del concreto sobre fuentes naturales que deberían ser protegidas.

Cuidar el agua no es opcional: es una responsabilidad con el presente y el futuro.💧🌱 Sin agua no hay desarrollo.
Por: Cindy Baltodano López.
Fotografía: Ericka Calderón / Google Maps
Es lamentable este proceder en el crecimiento urbano y comercial.
El agua fluye desde diferentes flancos en el cantón de La Unión y las autoridades deben establecer la regulación y limitaciones cuando se requiera en materia de protección de las nacientes y zonas de recarga.
La ética empresarial, en especial desde la industria inmobiliaria, está llamada a imponer dentro de sus proyectos el sentido de preservación de tan indispensable recurso.
Me niego a pensar que el tema se detiene en el trillado aspecto de la toma de conciencia. Un paso preventivo más allá señala la labor de supervisión de las autoridades al revisar y analizar las solicitudes para construir en las zonas de mayor auge acuífero.
Crecer con responsabilidad es la tónica a seguir.
Pero esto no es nuevo. Mi abuelito trabajo toda su vida cuidando la lechería que se ubicaba en los terrenos en donde hoy se ubica la mayor parte de Monserrat
El nos llevó por toda la urbanización y fue indicando dónde estaban las nacientes y como las habían simplemente ignorado. Pero esto no es sólo de la municipalidad.
Un proyecto tan grande paso también por SETENA, quien debió haberlo visto. El frío no está en la cobija, sino en las personas que aprobaron este proyecto, y que hoy están en cargos públicos.
Algunos con más cuestionamientos y otros ya desaparecieron. Sino analicen la asamblea legislativa entrante para que se den cuenta.
Lastimosamente es un evento que cada vez se hace más común en nuestro adorado cantón de La Unión de Tres Ríos… Tierra bendecida por su gran cantidad de tesoros acuiferos, que manan de forma esplendorosa ante nuestros ojos.
Uno puede comprender el avance del desarrollo habitacional y de otras infraestructuras, lo que uno no logra entender, es el brusco hecho de pasarle por encima al agua que más pronto de lo sospechado, nos faltará para las próximas generaciones.
Preocupa que un Consejo Municipal no se entere de estas pésimas decisiones, o acaso es solo decisiónes salapadas de la alcaldía?
Esto aunque es un tema ambiental, también por supuesto es un tema político qué debemos cabildear en las próximas elecciones municipales. Mientras tanto que el Señor nos agarre confesados… Como decía sabiamente mi madre!!