
Por : El Observador desde Los Pinos
En un alarde de creatividad financiera que dejaría sin aliento a cualquier contador tradicional, la Municipalidad de La Unión nos presenta su más reciente obra de teatro urbano: el Proyecto Mueve. O, como bien debería llamarse, “La ilusión se mueve… pero la plata, no”.
Resulta que la Unión Europea, en un acto de generosidad digna de los cuentos de hadas, donó la no despreciable suma de ₡50 millones. ¡Sí, leyó bien! Cincuenta millones para… ¿construir aceras? ¿Colocar bancas? No, querido lector. Esos euros brillantes fueron destinados a algo mucho más tangible: papel. Mucho, mucho papel. Tres tomos de estudios, diseños y planos que, según la Auditoría Interna, son tan gruesos como la opacidad del proyecto mismo.

Mientras la Alcaldía se llenaba la boca hablando del “proyecto financiado por la UE” –y lo publicitaba en redes sociales con el entusiasmo de quien anuncia un sorteo de lotería–, un pequeño detalle se escondía tras bambalinas: el resto de la obra, la que se ve y se pisa, costará más de ₡424 millones. Y quién lo pagará, se preguntará usted. Pues el mismo que paga el pato siempre: el bolsillo municipal. ¡O sea, el nuestro!
Pero aquí no acaba el genio creativo de nuestros gestores públicos. Mientras el Proyecto Mueve avanzaba con la ligereza de un trámite en ventanilla única, otro servicio municipal, ese que huele… literalmente, el de recolección de basura, acumulaba un déficit de ₡468 millones. Sí, casi medio millón de millones que faltan para que la basura no se quede en la calle. ¿Solución municipal? Reforzar el servicio con apenas ₡115 millones. ¿Prioridades? Las justas.
Mientras, se destinaron ₡130 millones de recursos libres para el Mueve y otros ₡115 millones para… suplencias y recargos. Porque, claro, ¿Qué sería de un municipio sin un buen fondo para cubrir ausencias? Más importante que recoger la basura, sin duda.
La Auditoría, en un tono tan formal que casi parece una comedia de absurdos, señala que no hubo un estudio de viabilidad financiera. ¿Para qué? Si total, la UE puso la semillita. Lo que no dijeron es que la municipalidad debe poner el abono, el agua, el sol, el jardinero y hasta el jardín completo.
Y lo mejor de todo: no hay cronograma definido. El proyecto podría terminar en 2027… o cuando el tren metropolitano llegue a Tres Ríos, lo que suceda primero.
Mientras, la calle 4 será un cono, un hueco y una promesa. En ese orden.
En resumen: Europa dona el plano, el municipio pone la plata, y la ciudadanía, la paciencia. Y la basura, que se quede esperando. Porque en el gran teatro de la gestión pública, lo importante no es resolver problemas, sino mover recursos… aunque sea para dejarlos en el mismo lugar.
Epílogo: Si usted ve un letrero que dice “Obra financiada por la Unión Europea”, mire bien abajo: en letras chiquitas quizá diga “…solo la parte bonita del folleto”. El resto, lo pagamos todos. Y sin derecho a reclamo.

Bueno, todo espectacular, pero que hará la Auditoría en este caso? Otra advertencia? o será como en otras instituciones, donde las acciones si surttirán efectos? En lo personal creo que es poca la planifcación, mucha la ilusión y nada la acción. Lástima, porque son muchas las acciones que se anuncian, pero con cada paso que se dan es muy poco lo que se avanza, quizá porque el sedentarismo si encuentra sustento pero la ejecución respira con ahogos. Sería de bien que este pueblo analice el último Presupuesto Extraordinario, luego, podríamos hablar del mismo.