Por: David Moraga
En las pasadas elecciones presidenciales (2026), Costa Rica experimentó una de las tasas de abstencionismo más bajas en su historia, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), registra que hubo una participación del 68,51% el día de las elecciones, siendo el porcentaje de abstencionismo del 31,49%. Sin embargo, este porcentaje de abstencionismo todavía sigue pensando en muchas comunidades de nuestro país.
En el cantón de La Unión, hubo distritos con porcentajes de participación electoral muy desiguales. En algunas comunidades el día de las elecciones presidenciales, se vivió como toda una fiesta cívica, mientras en otros predominó la apatía y rechazo a dicho evento.
Frases como “votar no cambia nada”, dichas por más de algún vecino y los porcentajes de participación electoral y abstencionismo mostrados por el TSE de los diferentes distritos de La Unión, nos dan una noción del comportamiento político del cantón.

Como bien se observa en el gráfico anterior, 3 de los 8 distritos de La Unión se encuentra debajo del promedio de participación electoral. Asimismo, se muestra una diferencia bastante marcada entre los porcentajes de participación para las pasadas elecciones
presidenciales, entre Río Azul con un 61,1% y San Juan con un 80,9%.
Pero de tras de estos datos existen circunstancias sociales y económicas que tienden a condicionar el comportamiento político de las personas de La Unión. Para responder a esto, es necesario articular el porcentaje de participación electoral con el nivel de desarrollo de cada distrito. En ello, el Índice de Desarrollo Social de
MIDEPLAN, nos revela las desigualdades que existen entre cada distrito de La Unión. Y de forma análoga, con el gráfico de participación electoral, Río Azul se encuentra en el último lugar y San Juan en el primero en el IDS (2023).

Entre los niveles de desarrollo y la participación electoral, hay una coincidencia muy marcada. De igual manera, si quisiéramos pasar de una simple especulación que los niveles de IDS inciden sobre los porcentajes de participación electoral en el cantón. Se puede aplicar
la estadística, mediante una correlación de Pearson, para indagar qué tan fuerte es la relación entre dichas variables.
Sin embargo, antes de mostrar el gráfico de correlación es necesario aclarar que el IDS, se compone de 4 dimensiones principales: economía, participación cívica, salud y seguridad que existe en cada distrito. Esto implica que, parte de la correlación con la participación electoral, podría deberse a que el propio índice ya lo contempla. No obstante, el objetivo de dicho artículo de opinión, es mostrar como las condiciones materiales de cada distrito -más allá de la participación cívica- coinciden con su comportamiento electoral.
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Según los datos expuestos, a mayor índice de desarrollo, mayor participación electoral. Ahora bien, no podríamos decir que el nivel de IDS sería de forma directa el causante del abstencionismo, pero si que influye bastante para que las personas decidan ejercer el voto. Los gráficos presentados no solo son números vacíos, son personas que no se están sintiendo representados por el sistema actual.

¿Debería importarnos? Posiblemente la respuesta sea sí. En primera instancia, porque no podemos seguir creyendo que, en las democracias gobiernan las mayorías. En principio la democracia es el gobierno de todo el pueblo. Y como se muestra en los porcentajes de abstencionismo, estamos teniendo un número de personas en La Unión que no están participando de forma activa en la democracia.
Pero ¿por qué unos distritos participan más que otros?
Los datos expuestos del IDS y TSE nos arrojan algo de luz. Asimismo, la teoría en Ciencias Políticas nos ayuda a comprender de forma más amplia este panorama.
Según lo planteado por Sidney Verba en Voice and Equality (1995), la participación política está condicionada por los recursos que tienen las personas como el tiempo, educación y el dinero. Tal como se demostró en el diagrama de dispersión, a menor IDS, menor participación electoral. En otras palabras, la desigualdad social todavía sigue pesando en la participación política y por ende, en la representación de las diferentes comunidades y sus
intereses.
Ello, invita a reflexionar sobre cómo realmente estamos viviendo nuestro sistema democrático. ¿Es la democracia un evento aislado que se da cada 4 años en las elecciones presidenciales y municipales o es algo que influye de forma cotidiana y tangible en la vida de todos? Repensar la democracia, con todas sus virtudes y defectos, debería de ser un ejercicio que todos los ciudadanos realicemos, especialmente quienes necesitamos mayor representación política a nivel cantonal y nacional.
