Más que cambiar toldos: El proyecto olvidado para transformar la Feria de Tres Ríos

Por:  Pedro Soto Sánchez 

En 2014, durante mi primer período como funcionario de la Municipalidad de La Unión, participé en un estudio impulsado por la FAO con el propósito de fortalecer las ferias del agricultor.

La iniciativa partía de tres premisas fundamentales. La primera, que las ferias constituyen un canal de comercialización capaz de generar beneficios tanto para los agricultores como para los consumidores. La segunda, que poseen un enorme potencial para promover hábitos de alimentación saludable. Y la tercera, que son buenos espacios para el encuentro intercultural, y la convivencia comunitaria.

En esa etapa impulsamos diversas actividades en la Feria del Agricultor de Tres Ríos. Organizamos encuentros culturales, promovimos intercambios entre agricultores y estudiantes del distrito central y desarrollamos actividades de capacitación junto con la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica. Paralelamente, iniciamos los primeros esfuerzos para diseñar un proyecto de reubicación y transformación integral de la feria que permitiera potenciar todas esas fortalezas. Sin embargo, no logramos avanzar significativamente.

Años después, en 2022, al regresar al gobierno local como enlace de proyectos de reactivación económica entre la Alcaldía y el Concejo Municipal, tuve la oportunidad de retomar la iniciativa.

Con la participación de Ignacio López Borge, en ese momento estudiante avanzado de Arquitectura, desarrollamos una propuesta para reubicar y rediseñar la Feria del Agricultor. El objetivo era trasladarla de la vía pública al Parque Moisés Vicenzi, pero reorganizando completamente su distribución, modernizando el diseño de los puestos de venta, para convertirla en un espacio más accesible, atractivo, funcional y capaz de integrarse a la vida cultural y comunitaria del cantón.

El estudio realizado por el joven estudiante incluyó un análisis detallado del área de influencia de la feria, las zonas de estacionamiento, los espacios para carga y descarga, las afectaciones a la movilidad, la cantidad de puestos, la oferta de productos y las características de las personas agricultoras y usuarias, entre otros aspectos. Con base en ese diagnóstico elaboró una propuesta integral de distribución dentro del Parque, acompañada de un nuevo diseño para los módulos de venta que mejoraba la circulación, la comodidad y la experiencia tanto de productores como de los vecinos y vecinas.

La propuesta iba mucho más allá de un simple cambio de ubicación. Contemplaba la creación de espacios para el consumo de comidas de la región, actividades culturales permanentes con la participación de agricultores, personas artesanas y artistas del cantón. En otras palabras, buscaba transformar la feria en un verdadero espacio público de convivencia, identidad local y activación económica.

El proyecto fue presentado. Las felicitaciones no faltaron. Sin embargo, nunca existió la voluntad política para convertirlo en realidad. Como ocurrió con varias iniciativas impulsadas durante ese período, terminó archivado.

Pesaron más la resistencia al cambio, los prejuicios y el cálculo político que el interés por modernizar un espacio de enorme valor para el cantón. Resultó más sencillo trasladar los toldos y chinamos de una calle al Parque (como finalmente lo hicieron) que asumir una transformación profunda que beneficiara simultáneamente a los agricultores, a las personas consumidoras y a toda la comunidad de La Unión. Bien se haría en retomar la propuesta que hicimos en aquella oportunidad. 

En las imágenes algunas de las propuestas de rediseño de los puestos de venta y su distribución espacial, elaboradas por Ignacio López B. 

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