
El Observador desde Los Pinos
Parece que en La Unión han descubierto la fórmula definitiva para la «vida» eterna: la deuda perpetua.
El último comunicado de la Municipalidad, dirigido a quienes poseen un nicho en los cementerios Valle de Paz y Santo del Este, es una joya burocrática que demuestra que ni el más allá escapa a la tenacidad recaudadora del Estado.
Resulta conmovedor –y por conmovedor me refiero a hilarantemente absurdo– imaginar la escena: algún funcionario, en un arrebato de celo fiscal, revisa meticulosamente los registros y exclama: «¡Eureka! Nos faltan por cobrar los impuestos de… ¡los que ya no pagan impuestos!». La lógica es impecable: si en vida te persiguen por la planilla, la propiedad vehicular y hasta el perro, ¿por qué ibas a disfrutar de paz en la muerte? La coherencia, al fin y al cabo, es una virtud.

El eufemismo «traslado a la Unidad Resolutora» para «cobro en sede judicial» es una obra maestra. Uno casi puede visualizarlo: no contentos con el ya de por sí poético «traslado» final al camposanto, ahora te amenazan con un traslado administrativo post-mortem. Es el último viaje, pero hacia los tribunales. ¿Enviarán la citación por correo certificado al nicho? ¿Se nombrará un defensor ad litem para el difunto? Las preguntas filosófico-legales que esto plantea son, simplemente, abrumadoras.
Es reconfortante saber que, en medio de la crisis, la creatividad municipal florece. Mientras los vecinos vivos claman por mejoras en calles, alumbrado o seguridad, el departamento de cobro demuestra un admirable enfoque en su clientela… más silenciosa.

Prioridades, al fin y al cabo. Quizás el próximo paso sea implementar un sistema de multas por mora, con recargos por cada año calendario que el inquilino del nicho lleve sin protestar. O una tasa por «uso del subsuelo con fines de hospedaje permanente».
La dirección de correo, cobroadministrativo@munilaunion.go.cr, es el toque final. Uno se pregunta qué clase de consulta puede hacerse. ¿»Buenas tardes, mi abuelo falleció en 1998, ¿aceptan pago con tarjeta de crédito a su nombre?» ¿O «si el nicho está a nombre de mi tía, pero ella también está allí, ¿quién es el responsable solidario?».

Al final, el mensaje es claro y aleccionador: puedes escapar de todo, menos del fisco. La muerte no te exime de tus obligaciones con la patria. Es el sueño húmedo de cualquier recaudador: una cartera de clientes que no se mudan, no argumentan y, teóricamente, deberían estar más interesados en la paz que en los pleitos legales. La estrategia es brillante.

Así que, estimados contribuyentes eternos, ya lo saben. Ajusten sus mortajas y revisen su presupuesto para la otra vida. Porque en La Unión, la frase «descansar en paz» viene ahora con una letra chica que dice: «Sujeto al pago oportuno de la tasa municipal. Incumplimiento sujeto a acción judicial. La paz no está incluida«.
Una verdadera lección de que, en materia de impuestos, ni la muerte es el final. Solo es el principio de una nueva fase de cobranza.
El remedio a este tipo de actos deshumanizantes de la Administración Ejecutiva (Alcaldía) es la reforma a su composición, no solo de los jerarcas (no reyes) que se eligen, pues al fin y al cabo, como se suele decir, la mayoría que votó su llegada ahí, es quien los tiene en ese lugar y en la pasada elección con un aumento de 2000 electores más que en 2020, entonces en sí, la culpa no vendría solo amparada a su falta de comprensión y atención a sus verdaderas funciones como FUNCIONARIOS PUBLICOS para dirigir la prestación de servicio EN FAVOR de la COMUNIDAD, pues fue una mayoría quien los puso ahí, pero la reforma como tal, debe abarcar a los funcionarios de las dependencias que conforman el Gobierno Municipal como un todo, porque hoy día, esa institución creada para el servico de la comunidad, está convertida en una institución para sí y nada más.