¡Pura vida! La Unión: donde construir en una ladera es «tener vista»

Por El Observador (desde Los Pinos, con el desagüe tapado y un ojo en el Irazú)

Si usted vive en La Unión y cree que la única amenaza es que se acabe el café de tarro en el súper, permítame arruinarle la mañana: su cantón es un verdadero parque de diversiones geológicas, solo que sin salidas de emergencia.

Porque resulta que, según un documento técnico que alguien con sentido común debió leer antes de pegar la tercera habitación al borde de un barranco, este hermoso rincón del Valle Central tiene tres maneras elegantes de mandar su casa a volar, hundirla o enterrarla en lodo.

Inundaciones: el río también es dueño de su sala

La red fluvial del cantón está compuesta por los ríos Tiribí, Chiquito, María Aguilar, Chagüite y varias quebradillas con nombres bonitos. Pero ojo: estos cauces, que antes se desbordaban cada muerte de obispo, ahora lo hacen cada año, o menos. ¿La razón? Usted, amigo mío.

Sí, usted y sus vecinos, que decidieron que la mejor forma de ampliar la choza era construir justo donde el agua pasa cuando llueve fuerte. Por si fuera poco, usan el río como basurero municipal: colchones, llantas, plásticos y hasta el refri viejo terminan reduciendo la sección hidráulica. El resultado: el agua, que no entiende de títulos de propiedad, se desborda y le deja la sala con olor a mojado. Si vive cerca y en esta situación, ya debería tener un par de botes plegables.

El Irazú: el vecino que le puede caer encima

Ahora vayamos al noreste, donde don Irazú hace su siesta volcánica. Este señor tiene la simpática costumbre de, de vez en cuando, tirarle ceniza a medio Valle Central. Y La Unión, por su cercanía, es como aquel primo que siempre termina pagando la cuenta.

En caso de erupción —que los vulcanólogos dicen que no es si, sino cuándo—, todo el cantón podría quedar bajo una capa de ceniza lo suficientemente gruesa como para que su techo colapse. Y si eso no fuera poco, el río Tiribí nace cerca del cráter, lo que significa que podría recibir un hermoso lahar (flujo de lodo caliente) que, cual licuadora gigante, arrasaría con lo que encuentre a su paso.

Pero tranquilos: seguro el municipio ya tiene un plan… ¿verdad? ¿Verdad?

Sismos y deslizamientos: el suelo que baila y se va de viaje

La Unión queda cerquita de las fallas sísmicas del sur de San José y Cartago. O sea, tiembla más seguido que una hoja de zinc en ventolero. Y el tipo de suelo, como si fuera poco, amplifica las sacudidas. Así que si vive en Tres Ríos, San Ramón, Dulce Nombre, Concepción, San Juan o Río Azul, prepárese para que un temblorcito de 4 grados se sienta como si estuviera montando un toro mecánico.

Pero espere, hay más. Porque si un sismo no le tumba la casa, un deslizamiento sí puede hacerlo. Y aquí viene lo mejor: hay un tal «Deslizamiento Las Cazuelas» que se reactivó en 1994 y otra vez en 2008. En el 94, una represa natural se rompió y mandó una avalancha que dejó a más de uno nadando entre muebles.

Hoy, zonas como Loma Gobierno (qué nombre más profético) y la carretera 409 (que conecta Río Azul con Rincón Mesén) son ejemplos vivos de urbanismo extremo: casas colgando de laderas tan empinadas que hasta las cabras usan cuerda de seguridad. Cada invierno, algún vecino amanece con el jardín en el lote de abajo.

Las recomendaciones: obvias, baratas y… ¿aplicables?

El documento —que seguramente duerme en algún archivo municipal— recomienda con una ingenuidad conmovedora:

  1. No dar permisos de construcción en laderas ni cerca de ríos.
    Ay, sí, claro. Porque eso ha funcionado tan bien hasta ahora…
  2. Supervisar la calidad de materiales y resistencia sísmica.
    O sea, revisar que no usen varilla y cemento de dudosa procedencia. Innovador.
  3. Controlar construcciones sobre rellenos.
    Esos mismos rellenos que hacen los vecinos con cascajo y tierra de la zanja.
  4. Planificar drenajes y no lanzar basura a los ríos.
    Revolucionario. Habría que decírselo a la gente que todavía cree que el río es un basurero mágico.

También sugieren brigadas vecinales para limpiar cauces y grupos de vigilancia para que una avalancha no los tome por sorpresa. Suena bonito, pero en la práctica, el único grupo organizado que se ve es el de la mejenga los domingos.

Desde Los Pinos, con sarcasmo y sin seguro contra desastres

Queridos vecinos de La Unión: el cantón no es culpa de los ríos, ni del Irazú, ni de las fallas. El problema es que hemos decidido vivir donde no se debe, como no se debe y sin importar las consecuencias. El documento lo dice claro: asentamientos humanos formales e informales ocupando planicies de inundación y laderas inestables.

Pero no se preocupen. Seguro la próxima emergencia servirá para que algún político llegue en lancha o en helicóptero, se tome la foto con botas de hule, y prometa lo mismo que prometió después del último desastre: «Estudiaremos el caso».

Mientras tanto, yo desde Los Pinos les recomiendo: compren un seguro, tengan lista la mochila de emergencias, y no le hagan caso a su vecino que dice que «el agua nunca ha llegado hasta aquí» —porque ese vecino apareció en 2018, y el río tiene memoria geológica.

Atentamente,
El Observador (que hoy duerme con un ojo en el Irazú y otro en el Tiribí)

P.D.: Si este artículo le pareció exagerado, revise el mapa de amenazas. Si todavía no lo hace, al menos téngame un bote extra. Por si acaso.

2 thoughts on “¡Pura vida! La Unión: donde construir en una ladera es «tener vista»

  1. Una vez leído el artículo puedo sacar una conclusión no van a ser los rios ni el volcán el causante de una desgracia el único culpable está en La Casa de Los Sustos y no solo el el consejo también que no han tenido la valentía de parar esto ahi en las laderas de una montaña que fué bonita en su momento hoy es una urbanización donde se dice Ud construye como quiera porque no necesita permisos de nada Dios quiera no haya una desgracia porque el único responsable directo es el que tiene la autoridad para pararlo y no hace,vaya Ud a hacer arreglado a su casa le piden hasta los planos del Arca de Noe pero ahí en las laderas todo vale madre.

  2. Cuando guste lo llevo a hacer un Tour acá por Calle Mesen, y vea lo que esta pasando en Camachon y cerca de Jirales

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