
Dando y dando, te dejo la presidencia pero me nombran Vicepresidente, que vacilada nos pegan a los pueblos, esta práctica muy común se llama coloquialmente «enroque político’ legal sí pero cuestionable pues desnaturaliza la alternancia democrática.
Claro está, por esa y otras razones es que la gente pierde la fe, en 2024 la abstención municipal fue de un 68 por ciento, es decir de cada 4 personas, tres no fueron a votar.
Sin duda de debe reformar el Código Municipal, se supone que las elecciones del Concejo son para renovar, dar oportunidad a otros actores con proyectos e ideas puntuales y diferentes y no para reciclar, mientras la ley no cambie, seguirán el jueguito de las sillitas musicales, claro con el dinero de todos los contribuyentes.
Qué les parece a modo de ejemplo, si para el 2028 nos topamos con el Alcalde saliente, candidato a Vicealcalde, será posible, qué ironía.
La alternancia no es solo cambiar de silla, es renovar visiones, equipos y prácticas, no podemos aceptar que el que salió por la puerta se nos ingrese colado por la ventana, entonces adónde está el cambio, carajo.
