¿SUPERÁVIT O ESPEJISMOS? La contabilidad creativa en La Unión llegó para quedarse

Por: El Observador desde Los Pinos 

 Un contribuyente que ya no sabe si reír o llorar

Resulta que en  La Unión las matemáticas funcionan diferente. Mientras el alcalde  nos vendía en su rendición de cuentas un «fortalecimiento financiero sostenido» y un superávit de «más de 2 millones de colones», los estados financieros al cierre del 2025 cantan otra cosa: un déficit de 495 millones de colones.

Pero tranquilos, no se alarmen. Al parecer, en el mundo mágico de las finanzas municipales, uno puede tener superávit y déficit al mismo tiempo. Es como estar gordo y flaco, soltero y casado, o creerse rico mientras la tarjeta de crédito llora. Todo es cuestión de «bases de registro», dice la nota técnica. ¡Ah, claro! Cómo no lo entendimos antes: el presupuesto usa «base efectivo» y la contabilidad usa «base devengo». Obvio, perdonen mi ignorancia.

El negocio de las demandas: ¡abra la franquicia!

Si hay un rubro que merece un Óscar al crecimiento exponencial, es el de «cargos por provisiones y litigios». Un modesto aumento del 475,68% respecto al año anterior. Sí, leyeron bien: casi quinientos por ciento. Porque en La Unión, demandar a la municipalidad se ha convertido en el nuevo emprendimiento estrella. ¿Para qué invertir en un negocio incierto cuando puedes abrirle un juicio al municipio y esperar que la provisión crezca solita, como si fuera un fondo de inversión de alto riesgo?

Actualmente, la municipalidad enfrenta 377 procesos judiciales. 377. Eso es más demandas que días tiene el año. Si fueran empleados, tendríamos una nómina paralela de abogados felices. Lo más lindo del caso es que solo una parte de esos pleitos está cuantificada, pero lo que sí está claro es que las provisiones para pagar demandas se dispararon a más de ¢325 millones. Y eso es solo lo que se ve, porque lo que viene podría ser peor.

Morosidad: el arte de no pagar, elevado a potencia nacional

Otro dato para la colección: el 56,1% de la cartera municipal está provisionada como incobrable. Traducción: más de la mitad de los que le deben a la municipalidad… probablemente nunca pagarán. Y no, no es que seamos malas personas, es que el sistema de cobro municipal debe ser tan eficaz como un paraguas en un tsunami.

El alcalde dijo en su informe que la morosidad bajó del 47% al 34%. ¡Qué notición! Lástima que los estados financieros revelen que la provisión para incobrables aumentó en ¢134 millones. O sea, sí, bajó la morosidad… pero ahora debemos más y peor. Es como decir que bajó la fiebre mientras el paciente entra a cuidados intensivos.

Gasto en servicios: ¡a crecer sin control!

Mientras tanto, el rubro de servicios creció un 26,91%. Alquileres, consultorías, asesorías, mantenimientos… ¡todo sube! Porque en la municipalidad aparentemente descubrieron que contratar servicios externos es más divertido que usar el talento interno. Y claro, si gastamos más, pues el déficit sube. Pero eso es culpa de la «base devengo», no de nosotros.

Lo bueno, lo malo y lo feo

Para ser justos, no todo es pesimismo. La municipalidad tiene cosas buenas:

  • Bajo endeudamiento: Solo el 5,19% del activo está comprometido. Podríamos pedir más plata si quisiéramos. ¡Qué alivio!
  • Liquidez sólida: Tenemos plata en el banco. Por ahora.
  • Autonomía financiera: Generamos el 87% de nuestros ingresos. No dependemos del gobierno central… dependemos de que la gente pague, que es harina de otro costal.

Pero también está lo malo:

  • Un déficit de casi 500 millones.
  • Una explosión de demandas que haría temblar a cualquier aseguradora.
  • Una morosidad que raya en lo patológico.

Y lo feo:

  • Que nos sigan vendiendo «superávit» cuando la realidad es que estamos gastando más de lo que tenemos, solo que la contabilidad creativa lo maquilla bonito.

Epílogo para valientes

Queridos vecinos de La Unión: los estados financieros no mienten, aunque a veces los políticos sí. El 2025 cerró en rojo. Podemos culpar a la inflación, al gobierno, a los jueces, a los contribuyentes morosos o al «devengo». Pero mientras tanto, el patrimonio municipal se encoge y las provisiones crecen.

Si yo fuera usted, revisaría mi recibo de agua, porque quizás parte de lo que pagamos se está yendo… a pagar demandas. Y no, no es una conspiración, es solo que con 377 juicios, alguien tiene que poner la plata. Y ese alguien, como siempre, somos nosotros.

Mientras tanto, en la próxima rendición de cuentas, seguro escucharemos: «Hemos reducido el déficit en un 100%… porque ahora usamos base caja, y como no pagamos, no gastamos. ¡Éxito total!»

Porque en La Unión, las finanzas son como el clima: si no le gusta el resultado, espere cinco minutos y cambie la base contable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *