
Por: Gerardo Vindas
Es inaceptable que, en pleno 2026, los cajeros automáticos de la sucursal del Banco Nacional de Costa Rica en Tres Ríos, Tres Ríos, sigan siendo un dolor de cabeza constante para los usuarios.
No se trata de una falla ocasional. Son meses de un servicio deficiente, intermitente y, en muchos casos, simplemente inexistente. Cajeros fuera de servicio, sin efectivo o con fallas técnicas que impiden realizar trámites básicos. ¿Hasta cuándo?
La situación es aún más grave cuando pensamos en los adultos mayores. Muchos de ellos dependen exclusivamente de estos cajeros para retirar su pensión o realizar operaciones esenciales. No todos manejan aplicaciones digitales ni tienen la facilidad de trasladarse a otras sucursales. Obligarles a hacer largas filas o regresar a casa sin su dinero es una falta de respeto y una muestra de indiferencia hacia una población vulnerable.

El Banco Nacional no puede escudarse en la modernización tecnológica mientras descuida lo más básico: garantizar que sus cajeros funcionen. El acceso al dinero propio no es un favor que se le hace al cliente, es un derecho.
La comunidad de Tres Ríos merece un servicio digno, eficiente y constante. Es momento de que la administración del banco asuma su responsabilidad y brinde soluciones inmediatas. No más excusas. No más indiferencia. La paciencia de los usuarios tiene límite.