Por Alejandro Mora Hernández, Vecino de San Juan
Desde hace meses, los residentes del distrito San Juan, venimos sufriendo las consecuencias del caos vehicular que genera el Colegio St. Claire a la hora de entrada y salida de sus estudiantes. Lo que debería ser un momento de orden se ha convertido en un verdadero relajo que afecta a cientos de conductores, peatones y usuarios del transporte público.
La situación es insostenible. La fila de vehículos, en su mayoría de padres de familia que llegan a recoger a sus hijos, comienza desde la entrada del colegio —ubicada en una calle secundaria— y se extiende hasta la Ruta Internacional. Pero no termina ahí: desde la esquina de Plaza Rainbow, en el corazón de San Juan, la congestión llega técnicamente hasta Plaza Altamira, específicamente frente a Pizza Hut, cerca de la iglesia católica de San Juan.

Un carril completo acaparado
El problema más grave es que estos vehículos están acaparando un carril completo durante horas, bloqueando el paso y generando un caos vial que afecta a todos. Los conductores que intentamos transitar por la zona nos encontramos con una barrera interminable de carros mal estacionados, muchos de ellos en doble fila, esperando la salida de los estudiantes.
Esta situación no solo causa molestias, sino que representa un peligro real para la seguridad vial. Los buses de la ruta Montúfar, por ejemplo, no pueden girar para ingresar a sus paradas establecidas, lo que afecta a decenas de usuarios del transporte público que ven retrasados sus viajes diarios. Asimismo, los propios buses de Tres Ríos enfrentan serias dificultades para acercarse a las paradas, dejando a los pasajeros varados o teniendo que bajarse en lugares inadecuados.
Un problema de larga data sin solución
Lo más indignante de esta situación es que no es nueva. Vecinos del sector hemos sido testigos de este desorden durante los últimos años, especialmente en este período lectivo. Hemos visto cómo el problema se agrava, pero lamentablemente nada se resuelve.

Personalmente, he tomado la iniciativa de contactar a las autoridades. El pasado lunes me comuniqué con la Policía Municipal para denunciar esta situación y solicitar su intervención. Sin embargo, hoy es martes y aún no vemos resultados. No sabemos si han actuado o si simplemente han ignorado nuestra solicitud. La falta de respuesta nos hace sentir abandonados por las mismas instituciones que deberían velar por el orden en nuestra comunidad.
Exigimos soluciones
Desde esta denuncia pública, hago un llamado tanto al Colegio St. Claire como a las autoridades municipales de San Juan y de Tránsito para que tomen cartas en el asunto de manera urgente.
Agregen la Escuela /Colegio Nuestra Sra. del Pilar en calle a Yerbabuena, Escuela La Cima, Escuela Nuestra Sra. de El Carmen, Escuela Carolina Belleidi, Unidad Pedagógica San Diego. Hay derecho y deber de llevar y recoger a los chicos de estos centros educativos, pero debe existir un apoyo, no restrictivo de las autoridades, si de apoyo para la pronta movimilización de vehículos que agilicen y liberen el tránsito. Todo se puede hacer, para ello solo se requiere voluntad.
Buenas tardes deberían tambien presentarse en el Colegio Franco las calles son mas angostas, ni la Municipalidad ni el Colegio solucionan ya se han presentado qeujas a la Municipalidad y no solucionan, hemos tenido eventos donde ni si quiera la ambulacia ha pasado y se tiene que desviar tenemos fechas y horas.
Hay libertad de tránsito. Puede indicar cuál normativa se incumple?
Es más preocupante la inercia municipal en pintar el paso peatonal en la esquina de la Municipalidad y el parque, el cruce peatonal más usado en Tres Ríos.
Acaparan??? El SC tiene muchas salidas y un sistema muy ágil, tal vez solo hay 1 hora de presa y hay libre tránsito ahí no se colapsa nada. Que denuncia y artículo más estupido
Son dos momentos del día no es por horas, hay doble carril por cual tampoco es que se hace una obstrucción a tránsito de los demás vehículos.
Se hace evidente hoy la rápida atención de la municipalidad a este tema, pero solamente en el colegio Saint Clare, donde hoy claramente la «solución» y «buen» actuar de las autoridades fue peor que la enfermedad.
Llama la atención, como en otras ocasiones, las denuncias en el espacio y esta página son atendidas con un celeridad impresionante, pero otras denuncias en otras espacios pasan sin mayor sorpresa. Algo o alguien debe tener una muy buena influencia en algún círculo.
Lo cierto es que hoy se causó más casos por una acción unilateral, a raíz de una denuncia que no parte de novedad, en vez de realizar una acción coordinada y conocer antes la dinámica a lo interno del colegio y a lo externo, para plantear una solución integral y no sólo una atención de alaridos incómodos.
Es necesario señalar, que la problemática de los accesos viales no es un fenómeno exclusivo de una zona; es una situación que se repite en los alrededores de prácticamente TODOS los centros educativos del país.
Esta situación debe de analizarse desde una perspectiva legal y de convivencia social, y no solo desde la comodidad particular.
Es necesario recordar que el congestionamiento en estas zonas es un fenómeno estrictamente temporal, limitado a los horarios de entrada y salida de los estudiantes. No es una afectación permanente, sino el pulso natural de una ciudad que educa a sus niños. Pretender que las autoridades bloqueen accesos o eliminen rutas de paso basándose en la molestia de unos pocos vecinos es, además de desproporcionado, una violación a principios fundamentales:
1. Derecho a la Educación y Bienestar: Según el Artículo 78 de la Constitución Política y el Artículo 4 del Código de la Niñez y la Adolescencia, el interés superior del menor debe prevalecer. Facilitar el acceso seguro de los estudiantes a sus centros de enseñanza es una prioridad que el Estado debe garantizar por encima de intereses vecinales.
2. Gestión vs. Bloqueo: La Ley de Tránsito 9078 (Art. 104, b) establece que en zonas escolares se debe reducir la velocidad a 25 km/h, no cerrar calles. El inhabiliatar el paso en rutas de acceso directo es una medida arbitraria que solo traslada el caos a vías secundarias, saturándolas y afectando, paradójicamente, de forma más grave al resto de la comunidad.
3. Responsabilidad de Convivencia: Los centros educativos operan bajo permisos de funcionamiento legales y preexistentes. QUIENES RESIDIMOS CERCA DE UNA ESCUELA O COLEGIO DEBEMOS ADAPTARNOS A SU DINAMICA OPERATIVA Y NO AL REVES.
Instemos a las autoridades de la Dirección General de Ingeniería de Tránsito a no ceder ante presiones particulares y a basar sus decisiones en el derecho a la libre circulación (Art. 1, Ley 9078) y en la protección de la comunidad estudiantil. La solución no será nunca EL BLOQUEO AL ACCESO A LA EDUCACION por comidad de unos pocos.
Es necesario señalar, que la problemática de los accesos viales no es un fenómeno exclusivo de una zona; es una situación que se repite en los alrededores de prácticamente TODOS los centros educativos del país.
Esta situación debe de analizarse desde una perspectiva legal y de convivencia social, y no solo desde la comodidad particular.
Es necesario recordar que el congestionamiento en estas zonas es un fenómeno estrictamente temporal, limitado a los horarios de entrada y salida de los estudiantes. No es una afectación permanente, sino el pulso natural de una ciudad que educa a sus niños. Pretender que las autoridades bloqueen accesos o eliminen rutas de paso basándose en la molestia de unos pocos vecinos es, además de desproporcionado, una violación a principios fundamentales:
1. Derecho a la Educación y Bienestar: Según el Artículo 78 de la Constitución Política y el Artículo 4 del Código de la Niñez y la Adolescencia, el interés superior del menor debe prevalecer. Facilitar el acceso seguro de los estudiantes a sus centros de enseñanza es una prioridad que el Estado debe garantizar por encima de intereses vecinales.
2. Gestión vs. Bloqueo: La Ley de Tránsito 9078 (Art. 104, b) establece que en zonas escolares se debe reducir la velocidad a 25 km/h, no cerrar calles. El inhabiliatar el paso en rutas de acceso directo es una medida arbitraria que solo traslada el caos a vías secundarias, saturándolas y afectando, paradójicamente, de forma más grave al resto de la comunidad.
3. Responsabilidad de Convivencia: Los centros educativos operan bajo permisos de funcionamiento legales y preexistentes. QUIENES RESIDIMOS CERCA DE UNA ESCUELA O COLEGIO DEBEMOS ADAPTARNOS A SU DINAMICA OPERTIVA Y NO AL REVES.
Instemos a las autoridades de la Dirección General de Ingeniería de Tránsito a no ceder ante presiones particulares y a basar sus decisiones en el derecho a la libre circulación (Art. 1, Ley 9078) y en la protección de la comunidad estudiantil. La solución NUNCA SERA EL BLOQUE0 AL ACCESO A LA EDUCACION por comidad de unos pocos.