¿Un acoso o una sanción? Los parquimetristas de Epark no son autoridades, son empleados privados

Por Luis Valencia, para Crónicas de La Unión

Como ya es sabido por casi todos los ciudadanos conductores de La Unión, en gran cantidad de calles y avenidas del distrito primero Tres Ríos se han enumerado las zonas de regulación para estacionar vehículos. El número y la zona en blanco, tanto para motos como para vehículos, quedan bien diferenciados de las pocas áreas azules destinadas a personas identificadas en su vehículo, ya sea por la placa o con un sticker trasero en el vidrio. Casi todos conocemos los formatos de operación, aunque muchos aún batallan con el sistema, ya sea porque no tienen celular, no han descargado la aplicación «Epark» o porque las consolas verdes en las esquinas no son tan fáciles de usar como un juguete de niño. El costo es de 300 colones por 30 minutos y 600 colones por hora.

Entremos en la problemática que nos ha creado este sistema acosador, no por no pagar, sino por el comportamiento de los «parquimetristas» vestidos de azul con el emblema de la Municipalidad de La Unión. Hasta donde sabemos, no son empleados municipales, sino de una compañía que presta servicios de contratación a una o varias municipalidades del país. Está claro, y no hay duda, que su función es vigilar si el vehículo está pagando el tiempo en el espacio que ocupa. De no ser así, mediante el número de espacio en zona blanca, confeccionan la boleta de infracción por no pago. Cabe destacar que esta boleta no la emite una autoridad de tránsito, sino un empleado de la empresa contratada por el municipio.

Una empresa como la que brinda servicios de recolección de basura, construcción de aceras, limpieza de zonas verdes o reparación de huecos en las calles, cuyos trabajadores no son autoridades, sino empleados de una empresa privada que, según la ley, no tiene autoridad alguna. Sin embargo, el meollo del asunto con estos vigilantes de las zonas blancas numeradas para el cobro del estacionamiento es que se han convertido en acosadores de los conductores.

Fui testigo de cómo una persona que esperaba a alguien para que abordara su auto, algo totalmente normal, fue abordada por estos individuos que se creen dueños de las calles. Se acercaron con la motoneta que ahora usan de dos en dos (recordemos que no son empleados municipales, sino de una empresa privada), dando vueltas como trompos, y le exigieron que se retirara de ahí. Pero eso no es todo: como ya ni siquiera caminan, los chicos y chicas de Epark rondan las calles y avenidas como si fueran investigadores de un delito, y se atribuyen facultades que no tienen, intimidando a quienes, por alguna razón, están estacionados en zonas amarillas. Esto es competencia exclusiva de las autoridades de tránsito, no de los empleados de Epark. Así, estamos ante un doble acoso.

Digo doble acoso porque la Policía Municipal pasa con su bocina espantando a los vehículos estacionados en zonas no permitidas o amarillas, y ahora los chicos y chicas de Epark repiten la acción de atemorizar o acosar al conductor, cuando su deber se limita a las zonas enumeradas en blanco y azul, no a las amarillas. O lo están haciendo mal, o yo lo estoy entendiendo mal. Será la municipalidad la que debe aclarar si estos empleados de Epark son o no autoridades legales de tránsito facultadas para sancionar el estacionamiento en zonas amarillas y otras.

Hay algo que me huele a gato encerrado en este tema, y repito: si estoy equivocado, que la municipalidad ejerza su derecho de respuesta, como lo indica la ley, y se pronuncie sobre esta realidad en las calles que expongo. Porque dicen que cuando el río suena, piedras trae. Desde que los empleados de Epark patrullan las calles y avenidas del centro de Tres Ríos, ya no vemos a la Policía Municipal, excepto por las noches después de las 7 pm (hora en que Epark no trabaja). Esto sugiere que le han delegado la responsabilidad de «limpiar» las calles a estos empleados que, insisto, no son autoridades.

Los he visto actuar, incluso perseguir a conductores que, al estar en zona amarilla, son espantados y dan la vuelta a la cuadra. Los de Epark, en su motoneta y ahora en pareja (como si les diera miedo andar solos), también dan la vuelta, como siguiendo al vehículo que espantaron. Esto es acoso, persecución, o como quiera llamarse, porque repito: no son autoridades de tránsito facultadas para tal comportamiento. Ahora pitan, amenazan, y poco les falta para portar esposas y revólveres para sentirse más municipales que los mismos policías.

Tengo entendido que, cuando los empleados de Epark ven un vehículo en zona amarilla, su única facultad es llamar al monitoreo municipal para que coordine la presencia de la Policía Municipal, que es la autoridad competente en tránsito. No está en sus atribuciones tomar medidas por su cuenta. Fueron contratados para actuar en el cumplimiento de las zonas numeradas en blanco y azul, no en las amarillas.

Incluso, una persona dejó su vehículo para ir a la consola a comprar tiempo, y cuando regresó, ya tenía el tiquete en el parabrisas. Sabemos que el negocio de los partes se reparte: 60% para Epark y 40% para la municipalidad. Qué gran negocio: lanzar a estos trabajadores (no autoridades) a las calles a intimidar en lugar de informar o actuar dentro de sus funciones como empleados contratados, sin atribuciones de autoridad.

Antes de escribir este artículo, me di a la tarea de caminar por algunas calles y avenidas, y como muchos pueden observar, están totalmente vacías. La gente no soporta el pago. ¿Será rentable para la empresa contratada en un cuadrante de 400 a 500 metros a la redonda del distrito centro? Lo que han logrado es ahuyentar a los clientes del comercio, consultorios y otros establecimientos que sí pagan el 100% de sus tributos a la municipalidad, sin compartirlos con una empresa privada que, aunque legal en sus funciones, repito, no son autoridades amenazantes y constantes para un conductor que, al final del día, lucha por su sustento.

Hubiera sido mejor para el ciudadano, el comercio y la misma municipalidad recibir un ingreso completo por impuesto al parqueo, implementando un sistema de cobro menos acosador, como el que hubo al principio, con boletas en el parabrisas marcando el tiempo establecido, y ampliando las zonas blancas, que por su color ya indican su función. Aquí casi no hay espacios para estacionarse, ya que todo está pintado de amarillo en ambos lados, especialmente en el área comercial de un distrito que, como bien sabemos, solo cuenta con un pequeño parque público. Estamos sin alternativas y a merced de los vigilantes de Epark, cuyo comportamiento en las calles no refleja que, gracias a quienes pagan por el tiempo de parqueo, ellos reciben su salario. Son personas que tienen una relación constante con el público, y dicha relación debe ser humanitaria, no de acecho, como he expuesto. Lo he visto, y muchos coincidirán conmigo, especialmente quienes ya han sido víctimas de situaciones como las que describo.

Dejo el derecho de respuesta a las autoridades municipales para que aclaren a los ciudadanos de La Unión si los chicos y chicas de Epark son autoridades investidas para sancionar en zonas que no son de su competencia (las numeradas), o si son simplemente empleados de una empresa privada contratada por la municipalidad.

3 thoughts on “¿Un acoso o una sanción? Los parquimetristas de Epark no son autoridades, son empleados privados

  1. Estimado don Luis: precisamente eso mismo comenté cuando aún no se había dejado en firme el contrato. Quizás por ahí encuentras mi artículo. En resumen, hablamos de lo que pasó en San José cuando la «recaudación» no fue lo esperado por la empresa y demandaron a Johnny Araya (Municipalidad de San José y sus contribuyentrs) por un millón de dólares por no haberse logrado el uso estimado, así como el uso de las cámaras (ahora todo tiene sentido con la urgencia de instalar el centro de monitoreo para santear a los parquimetristas).
    El gran botin son las multas y esa es el chiste del negocio disfrazado de servicio: la minuta de oro; incluso sería bueno preguntar por la estructura salarial y beneficios de los parquimetristas para ver si tienen bonificación por las multas.
    Estamos avisados.
    No obstante, lo beneficioso es que si se logró descongestionar las calles municipales, no así las nacionales.
    Si puedo dar fe de que los parquimetristas están ejerciendo control (y es parte del negocio) para que paguen por estacionar.
    En fin, una de cal y otra de arena.

  2. Acertado su comentario Norman, y si eso pasara aquí por esta escuálida recaudación… y generara una demanda millonaria al alcalde en su representación municipal, cosa que el que paga los elotes es el pueblo al final, entonces es ahí donde quiero ver la letra menuda del convenio de Epark y Municipalidad, si se contempló con una prevista que esto no le fuera rentable a la Empresa prestadora del servicio. Seguro estoy que a la vista se ve que no va a generar rentabilidad para Epark, y que la Muinicipalidad optará por otros medios mas A LO INTERNO DEL MUNICIPIO DONDE LA GANANCIA SEA SIN COMPARTIR, menos con ajenos que nis siquiera tributan en el Cantón, pero quiero ver al CIUDADANO LEVANTÁNDOSE CONTRA UNA DEMADANDA de esta empresa por no alcanzar su objetivo. Sabemos de antemano que los pilaricos SOMOS MUY BUENOS PARA EL BLA, BLA, y de ahi no pasamos… pero esto si es un asunto de gran importancia, tanto en este momento con esa intimidación en la calles, que por poco les falta a estos empleados de Epark, usar Revolver y esposas para amenazar al conductor, siendo competencia de ellos el cobro unicamente de espacios numerados en blanco y azul. Lo mejor es estar atento a lo que debajo de la manga pueda salirse.

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