Una acera en el olvido: cuando el progreso municipal camina cojo

Con satisfacción he visto cómo la Municipalidad de La Unión ha desplegado un esfuerzo notable en la construcción de aceras en distintos sectores del cantón. Es alentador observar que, al fin, la infraestructura peatonal comienza a recibir la atención que durante décadas se le negó. Sin embargo, esa satisfacción se convierte rápidamente en indignación cuando uno vuelve la mirada a un punto específico, recurrente y dolorosamente ignorado: el tramo que conduce a la Escuela de San Juan.

No es la primera vez que este medio publica denuncias vecinales. Hombres, mujeres y, sobre todo, niños que cada día se enfrentan a un verdadero calvario para transitar por un sector donde la acera no existe, está destruida o se convierte en una trampa mortal. Barro, huecos, escombros, estrecheces peligrosas al borde de una vía cada vez más saturada de vehículos. ¿Cuántas caídas, cuántos sustos, cuántos días de escuela perdidos por un accidente evitable deberán soportar estas familias?

Por eso, esta nota no es solo una opinión: es una denuncia formal y un llamado público. Desde esta tribuna, solicito a la Municipalidad de La Unión que explique, con claridad y sin evasivas, qué razón justifica que la acera de las fotografías adjuntas —visiblemente deteriorada, incompleta o inexistente— aún no haya sido reparada. ¿Falta de presupuesto? Pero si hay recursos para otras aceras. ¿Problemas de propiedad o servidumbre? Entonces, que se explique. ¿Simple desinterés por un sector que no es prioritario para las autoridades? Esa sería la respuesta más vergonzosa, pero al menos honesta.

Los vecinos de San Juan y sus niños no piden lujos. Piden seguridad, dignidad y el derecho más básico: llegar a la escuela sin arriesgar la vida. El progreso municipal no puede ser selectivo ni fotográfico. Las aceras no son adornos; son derechos. Y mientras una sola niña o niño siga sorteando peligros para ir a clases, la obra municipal estará incompleta.

Exigimos una respuesta. Y, más aún, exigimos hechos.

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