Vecino denuncia aparente tala ilegal en zona protegida: «Escuchamos el rugir de la motosierra y el crujir de los árboles»

El hecho ocurrió en las inmediaciones de la calle Carpintera camino hacia Chirraca. El denunciante alerta que la actividad se realizó muy temprano, dentro del cerro y en un área que debería estar bajo protección.

Según el testimonio, que fue compartido con Crónicas de La Unión en un video de denuncia, el jueves 13 de agosto se escuchó claramente el sonido de motosierras y la caída de al menos dos árboles en una zona montañosa y boscosa que, aparentemente, es un área protegida.

El denunciante, cuya identidad se resguarda por seguridad, relató que el ruido se percibió alrededor de las 10:00 a. m. y que provenía de lo profundo del cerro. «Escuché el rugir de la motosierra y el crujir de un par de árboles al caer. Es increíble cómo se atreven a hacer eso, y tan temprano, en plena zona protegida», manifestó el testigo, visiblemente preocupado.

El vecino indicó que estará atento a cualquier otra actividad irregular, ya que le preocupa profundamente que esta acción no sea un hecho aislado, sino parte de un patrón de destrucción que avanza sobre los ecosistemas.

Un problema sistémico que preocupa a expertos

La denuncia de este vecino se suma a un creciente número de reportes sobre intervenciones indebidas en áreas de protección donde las municipalidades no actúan y se ha evidenciado que el SINAC carece de recursos o voluntad para atender las denuncias. 

Esta situación se agrava por la debilidad institucional y la falta de prioridad política en el tema ambiental. El politólogo Leonardo Merino, coordinador del capítulo de Armonía con el Ambiente del Informe Estado de la Nación, ha señalado en diversas ocasiones que el país enfrenta una «institucionalidad débil y enmarañada», y que el tema ambiental «no es prioridad política». Merino también ha advertido sobre la «doble moral» que permite que, mientras Costa Rica se promociona internacionalmente como un país verde, en la práctica se permita el avance de la deforestación y la expansión inmobiliaria en zonas protegidas.

El testimonio recogido refleja una profunda desconfianza en las instituciones encargadas de la protección del ambiente, un sentimiento que ha sido documentado en otras comunidades donde los vecinos se convierten en los únicos guardianes de su entorno. Mientras las autoridades no actúen con firmeza, casos como el de la calle Carpintera seguirán siendo una realidad inminente, devorando silenciosamente el patrimonio natural de La Unión y de Costa Rica.

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