¡Que la honorabilidad, la decencia, la honestidad y franqueza, sean valuarte de los candidatos!

Por: Marvin García Santamaría 

Si la gente de bien, de principios y valores, se queda en la casa sin hacer nada… los corruptos aplaudirán frenéticos, sin nadie que se les oponga.

No es una decisión fácil prestar un buen nombre y exponerlo en política, pero dichosamente aún hay valientes.

Esperemos que cada propuesta, encierre una genuina intención de amor por nuestra maltratada Patria.

Que la honorabilidad, la decencia, la honestidad y franqueza, sean valuarte de los candidatos y exista finalmente conciencia por las necesidades de los económicamente menos favorecidos.

Que llegue a Zapote y Cuesta de Moras, la vergüenza por la traición a principios y valores muy costarricenses que nos han querido imponer, pretendiendo desnaturalizar nuestra forma de vida.

Que aflore un sentimiento de auténtica Justicia Social, que acabe con odiosos privilegios para unos pocos y brinde oportunidades a Pymes, emprendedores y trabajadores independientes.

Que se dejen de seguir fundamentos importados y recurramos a la escencia tica para resolver muchos problemas, con solidaridad y buscando el bien común.

Que Dios nos conceda claridad de mente, para no seguir lucesitas brillantes que se apagan en el poder y podamos distinguir a quienes sí valoran la vida, el respeto y compromiso con sus semejantes.

Leonardo Jiménez Campos

Periodista, Asesor en Comunicación Política

3 comentarios en «¡Que la honorabilidad, la decencia, la honestidad y franqueza, sean valuarte de los candidatos!»

  • el 12 de octubre de 2021 a las 7:00 PM
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    Yo no quiero que nadie diga aquí que fulano es buena gente. Porque, casi siempre la buena gente, no son buenos revolucionarios. Para ser buena gente, hay que dejar hacer y deshacer.

    Los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran responsabilidades, a los que les importa lo mismo cumplir que no cumplir, a los que no les duelen los problemas, los que no tienen hígado y les importa poco todo, son los buena gente.

    Los revolucionarios, son en cambio, los que, al revés de los buena gente: discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen sensibilidad y les duelen los problemas hasta el hígado.

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    • el 23 de octubre de 2021 a las 4:20 AM
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      Le faltó mencionar que un «revolucionario» también debe comprender la ética, la lealtad, la honorabilidad y saber responder los compromisos de palabra, de lo contrario se confundirá un aténtico revolucionario con el simple rebelde, berrinchoso, caprichoso dueño absoluto de la razón, incapaz de convencer con propósitos y acciones.
      Como siempre digo, no importa lo que uno escoja ser, siempre que se haga con dignidad.

      Respuesta
  • el 23 de octubre de 2021 a las 4:22 AM
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    Le faltó mencionar que un «revolucionario» también debe comprender la ética, la lealtad, la honorabilidad y saber responder los compromisos de palabra, de lo contrario se confundirá un aténtico revolucionario con el simple rebelde, berrinchoso, caprichoso dueño absoluto de la razón, incapaz de convencer con propósitos y acciones.
    Como siempre digo, no importa lo que uno escoja ser, siempre que se haga con dignidad.

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