El amor según algunos filósofos

___Sócrates establece distintas líneas entre el amor, desde lo más superficial, hasta la belleza inmortal del alma. Dice que primero amamos el cuerpo bello, pero que eso nos lleva a la decepción, por lo que amamos, no la belleza del cuerpo, sino del alma. Esto desemboca en la belleza de las ideas, lo que nos permite amar de forma correcta. 

     Según Sócrates, a pesar de que siempre existirá una especie de decepción, el amor es lo que nos motiva, lo que nos mueve y por lo que vale la pena vivir, pues incluso para un hombre que vivió para las ideas, supo que conocer sólo era factible a través del amor.

    Según Platón, el amor consiste en que la persona que ama no va a amar la belleza simple; se va a concentrar en buscar lo bello de quien ama. El “amor platónico”, por el contrario, se queda en lo físicamente bello, idealiza y cree que el amor es inalcanzable.

Para Aristóteles, el amor es la voluntad de querer para alguien lo que se piensa que es bueno; es amigo quien ama y es, a su vez amado, porque los amigos deben estar mutuamente en esta disposición; el amigo es quien se alegra con los bienes de su amigo y se entristece con sus penas.

    Entonces diríamos que, con este concepto aristotélico, es de vital importancia que haya verdadera amistad entre la pareja.

Sigmund Freud creía que el amor era la mitad de la vida de una persona. Suponía que alguien gozaba de buena salud psíquica si estaba en condiciones de amar y de trabajar. Más allá del psicoanálisis, no existe modelo o línea de pensamiento que hoy pueda oponerse a la idea de que, en definitiva, el amor es el motor de la vida.

¿Qué es el amor para Nietzsche?

    El amor para Nietzsche es un desprendimiento del pensamiento egoísta. Es un querer al otro, un pasar de desearlo a amarlo, un saber que se debe luchar contra el deseo de poseer para que este florezca.

Y amar es un renunciar a algo, es ocultar defectos y muchas veces, pensar más en el otro que en uno mismo: “Cuando amamos queremos que nuestros defectos permanezcan ocultos, no por vanidad, sino porque el objeto amado no sufra. Sí, el que ama querría aparecer como un dios, y esto tampoco por vanidad”

    A pesar de que el amor sea a veces complicado y que, como dice Bauman en estos tiempos sea cambiante, un autor como Nietzsche muestra la importancia de este para la vida, como una salvación que lleva al hombre a encontrarse a sí mismo y a encontrarse con el otro, dejando un espacio para la desilusión y uno para el triunfo en aquello que se llama amor, bien sea un amor por el otro (eros) o un amor propio sabiendo que aquello que se hace por amor está más allá del bien y del mal.

Reflexión:

   ¿Qué tal si hacemos un batido de todo lo que estos señores de la historia han manifestado en diferentes ocasiones?

     Quizás beber este batido nos permita hacer una digestión mental, que nos permita alimentar nuestra alma, para proceder justamente en tan importante y trascendental asunto.

San Agustín sentenció: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

     ¿Qué opinan ustedes, queridos lectores? Quedo en espera de sus amables respuestas…

     ¡Ay! Habló el amor. Tocó quedo la puerta

     Mientras dormía mi corazón rendido.

     Oí su voz. Temblé y sentí como la muerta   

     Rosa de mi ser había florecido.

      Rafael Manzanares Benavides

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